Economista en Jefe de INVEX

La importancia de la información

Las decisiones de los bancos centrales ya no están garantizadas. Los analistas e inversionistas dependerán totalmente de los datos para anticipar la siguiente decisión de política monetaria.

Economista en Jefe de INVEX

Tanto el Banco Central Europeo (BCE) como la Reserva Federal de Estados Unidos (FED) aumentaron sus tasas de interés de referencia en 25 puntos base (pb) el mes pasado, en línea con lo anticipado por el mercado. También en días pasados, el Banco de Chile redujo su tasa en 100 pb, más de los 75 pb que el consenso estimó de recorte, mientras que el Banco de Brasil la disminuyó en 50 pb. Hace unos meses, los bancos centrales de Canadá y de Australia hicieron una pausa en sus ciclos de restricción monetaria para luego aumentar de nuevo su tasa y posteriormente volver a pausar. Algo similar a lo que en su momento hizo la FED.

No cabe duda de que los bancos de Brasil y Chile redujeron sus respectivas tasas por un descenso favorable de la inflación, principalmente en el segundo país y sobre todo en la parte subyacente. Tampoco se duda sobre la necesidad que tuvieron los bancos centrales de Canadá, Australia y Estados Unidos para reactivar el ciclo alcista después de haber hecho una pausa. Tanto el BCE como la FED dejaron claro, a través de sus respectivos presidentes, que no dudarían en aumentar las tasas de referencia en caso de que la inflación no ceda, sobre todo la que excluye los precios de alimentos y energía.

Las distintas ecuaciones de política monetaria que observamos hoy en día generan resultados diversos, entre éstos la reasignación de flujos de capital desde países donde las tasas bajan hacia países donde éstas podrían aumentar (o al menos mantenerse sobre niveles elevados durante un periodo de tiempo extendido), así como distintas implicaciones sobre el crecimiento, sobre todo en el sector de crédito.

Todo esto abre espacio para poder enfocarse en el tema central de este artículo: La importancia de los datos. Tanto Jerome Powell como Christine Lagarde (presidentes de la FED y el BCE, respectivamente) destacaron que las siguientes decisiones de política monetaria que se publicarán en septiembre dependerán de las cifras económicas. Algo que en Estados Unidos se le denomina data-dependency.

Y sí, efectivamente, antes de la siguiente decisión de la FED se incorporarán en las discusiones del banco central dos datos más de inflación y dos más de empleo. El más reciente, el de empleo, reveló un menor crecimiento de la nómina no agrícola, aunque aún sobre niveles sólidos, así como un descenso en la tasa de desempleo. Esta semana se publicará la inflación al consumidor de julio y habrá que ver si el aumento en los precios internacionales de materias primas que se observó durante dicho mes no generó un repunte significativo de la inflación no subyacente.

Se han escuchado algunas críticas hacia los bancos centrales que pausaron el ciclo restrictivo uno o dos meses para después aumentar nuevamente sus tasas. ¿No hubiera sido mejor mantener los aumentos? ¿No hubiera generado menos confusión el mercado? Sin duda, la respuesta la tienen los principales banqueros centrales y el amplio equipo de analistas e investigadores destacados con el que cuentan.

Lo que es un hecho, es que las decisiones de los bancos centrales ya no están garantizadas. Ni siquiera después de las conferencias de prensa o intervenciones públicas oficiales y no oficiales por parte de sus principales funcionarios. Es ahí donde los analistas e inversionistas dependerán totalmente de los datos para intentar anticipar una siguiente decisión de política monetaria.

En nuestro país, Banco de México (Banxico) no ha movido la tasa de referencia después de que ésta alcanzara 11.25 por ciento. Este jueves se conocerá una nueva decisión de política monetaria y, al parecer, la tasa de Banxico se mantendrá en su nivel actual en ésta y en próximas reuniones.

No obstante, al igual que los bancos centrales de otros países, Banxico podría modificar su postura sin avisarle antes al mercado si los datos lo ameritan. Nada está garantizado en el tema de la política monetaria, y menos con una inflación que aún se resiste a bajar. Sobre todo, la categoría de inflación que se relaciona con las fuerzas de demanda en una economía, también conocida como inflación subyacente.

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