Economista en Jefe de INVEX

Crecimiento e inflación

En un entorno económico que no se enfría, los bancos centrales continuarán subiendo sus tasas hasta que frenen la inflación o confirmen que se dirige hacia los niveles objetivo.

Cada vez más analistas se enfocan nuevamente en temas relacionados con el crecimiento económico. Ya no es la misma retórica utilizada hace un par de meses, cuando la mayoría (el autor incluido) anticipábamos una recesión en Estados Unidos ante los agresivos incrementos en la tasa de interés de referencia de la Reserva Federal (Fed). La idea de un hard landing o “aterrizaje forzoso” en la economía norteamericana parece desvanecerse. Esto a pesar de la expectativa de un nivel terminal más elevado para la tasa de la Fed (5.75 por ciento estimado INVEX, 5.25 por ciento estimado anterior) y, particularmente, la posibilidad de que dicha tasa permanezca elevada al menos en lo que resta de 2023.

¿Por qué la expectativa de una recesión, que parecía confirmarse con desplomes de hasta 30 por ciento en la actividad residencial, se debilita? ¿Por qué organismos públicos, analistas privados e instituciones como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional hemos aumentado nuestras previsiones de crecimiento para las principales economías del mundo incluyendo la de México? Existen varias razones.

En Estados Unidos, el sector residencial parece haber tocado fondo. Ya no se observan caídas tan severas en los principales indicadores. Sin duda, la estabilización de la actividad residencial dejaría de restar crecimiento al PIB como lo hizo en meses pasados. Por otra parte, la producción industrial y la inversión no residencial, actividades que también han sido afectadas por la política restrictiva de la Fed, no caerían mucho más considerando el mejor panorama que enfrentan Estados Unidos y otras regiones económicas del mundo. Finalmente, el empleo se mantiene como el principal soporte de la economía norteamericana. Con alrededor de 11 millones de plazas aún disponibles en el mercado laboral, la expansión del empleo continuará favoreciendo al consumo privado, variable que representa alrededor de 70 por ciento del PIB. Mientras la tasa de desempleo (3.4 por ciento, la más baja en cinco décadas) no aumente, el consumo no se frenará. Para muestra, basta observar el crecimiento de 3.0 por ciento mensual que mostraron las ventas al menudeo en enero con todo y los elevados niveles de tasas de interés.

En otras regiones, la liberación definitiva de restricciones a la movilidad permitirá a China crecer más este año (alrededor de 5.0 por ciento de acuerdo con lo anunciado por autoridades oficiales el fin de semana pasado). Aunado a lo anterior, la Zona Euro probablemente librará una recesión a pesar de las disrupciones generadas por la guerra Rusia-Ucrania en el sector energético de la región. En México, la noticia de una inversión de 5 mil millones de dólares por parte de Tesla en una planta que estaría lista este año o a más tardar el próximo, nos permitió aumentar de 1.2 a 1.4 por ciento nuestra expectativa de crecimiento para el PIB de 2023. Y no únicamente debido a esa planta. Más bien, se abre una ventana que estuvo cerrada durante los últimos años: la de las inversiones significativas que generen productividad y crecimiento.

Como puede apreciarse, las noticias para el crecimiento mejoraron. A pesar de que se mantiene la expectativa de una desaceleración (esto es, una tasa de crecimiento menor en comparación con la del año anterior), el escenario de recesión se desvanece.

Pero el de la inflación se agudiza. Precisamente, la posibilidad de que las principales economías del mundo crezcan más de lo previsto dificultaría el descenso de la inflación. Si bien la tasa anual descenderá ante variaciones mensuales menores que las correspondientes a los mismos meses de 2022, el descenso podría ser paulatino, con la respectiva repercusión en el ánimo de los inversionistas y los banqueros centrales.

¿Por qué bajaría la inflación más rápido si algunos de los principales indicadores económicos sorprenden continuamente al alza y no sólo en Estados Unidos? ¿Por qué disminuirían los precios internacionales de materias primas si China, uno de los mayores consumidores de estos insumos, no volverá a confinarse independientemente del número de casos de Covid-19 en la población?

Lo que sí es un hecho es que, si la inflación vuelve a incomodar a los bancos centrales, éstos tendrán que mantener una postura restrictiva por más meses o incluso endurecerla. No resultaría sorpresivo que las expectativas del mercado para los niveles terminales de la Fed y Banco de México rebasen 6.00 y 12.00 por ciento próximamente.

Sobre todo, en un entorno económico que no se enfría, los bancos centrales continuarán aumentando sus tasas de referencia hasta que éstas frenen a la inflación o al menos permitan confirmar que ésta efectivamente se dirige hacia los niveles objetivo. Lo anterior, independientemente de la repercusión de estos aumentos sobre el crecimiento de la economía.

El autor es economista en jefe de Invex.

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