Economista en Jefe de INVEX

Cuestión de lenguaje

Resulta difícil pensar que, tal y como lo anticipa el mercado ahora, la FED comenzará un ciclo de baja de tasas este año sin antes cambiar el tono de sus comunicados.

Economista en Jefe de INVEX

Después de conocerse la decisión de política monetaria de la Reserva Federal de Estados Unidos (FED) el pasado 1° de febrero, Jerome Powell, presidente del organismo central, dejó claro que aún se observan presiones que dificultan el regreso de la inflación hacia el objetivo de 2 por ciento. No obstante, el énfasis que hizo sobre los riesgos inflacionarios fue relativamente más moderado respecto a lo que él mismo destacó en conferencia de prensa después del comunicado del 14 de diciembre pasado.

Incluso el lenguaje de los mismos comunicados cambió. En el que se publicó en diciembre, el Comité de Operaciones de Mercado Abierto de la FED (FOMC, por sus siglas en inglés) resaltó que “la inflación permanece elevada, reflejando desbalances de oferta y demanda relacionados con la pandemia, mayores precios de alimentos y energía, así como presiones de mayor alcance sobre los precios”. En el comunicado de febrero, el FOMC cambió el enunciado anterior por la frase “la inflación ha cedido de alguna manera, aunque ésta se mantiene elevada”.

En el comunicado de diciembre, el FOMC señaló que “La guerra (Rusia-Ucrania) y los eventos relacionados contribuyen a una presión alcista sobre la inflación y pesan sobre la actividad económica global. El Comité presta una elevada atención a los riesgos inflacionarios”. En febrero, el FOMC quitó el primer enunciado de la cita anterior y únicamente conservó la frase “El Comité presta una elevada atención a los riesgos inflacionarios”. No en balde, este cambio de lenguaje se dio después de fuertes correcciones a la baja en los precios internacionales del gas natural y el petróleo a pesar del conflicto armado.

Tanto en los comunicados de diciembre y febrero, la FED dejó claro que aumentos adicionales en el intervalo objetivo de la tasa de interés de referencia serán “apropiados para alcanzar un ritmo de política monetaria suficientemente restrictivo que permita a la inflación regresar hacia el objetivo de 2%”.

Todo es cuestión de lenguaje. La guía que ofrecen los bancos centrales sobre el comportamiento de la inflación y las posibles decisiones de política monetaria que podrían adoptarse en el futuro son cruciales para el desempeño de los mercados.

No tiene el mismo impacto un lenguaje tan sesgado a la restricción (hawkish, término que comúnmente se utiliza en inglés) a uno más moderado o incluso dovish. Los mercados, que generalmente buscan anticiparse a los eventos más relevantes a través de la máxima “compra el rumor, vende la noticia”, están siempre pendientes del lenguaje que utilizan los banqueros centrales. Sobre todo, si provienen de economías como la norteamericana que constantemente impactan sobre las decisiones de inversión a nivel global.

Sin duda, a pesar de que la inflación se mantiene elevada y los riesgos persisten, ésta ha comenzado a ceder al grado de influir sobre el lenguaje que utilizan algunos bancos centrales alrededor del mundo. Y no solo en los comunicados de política monetaria. Las conferencias de prensa, las minutas que revelan las opiniones y percepciones de los integrantes de las juntas de gobierno, las intervenciones públicas y hasta los comentarios hechos a través de redes sociales, dejan entrever lo que se espera para la inflación.

De ahí la importancia del lenguaje. Resulta difícil pensar que, tal y como lo anticipa el mercado ahora, la FED comenzará un ciclo de baja de tasas este año sin antes cambiar el tono de sus comunicados. La atención que prestamos analistas e inversionistas a cada palabra, incluso a la ausencia de éstas, resalta la importancia de la comunicación entre un banco central y los principales actores del mercado.

¿Y cómo es ahora el lenguaje de los banqueros centrales? En su gran mayoría, muy cauteloso con respecto al tema de la inflación. No solo Jerome Powell destacó nuevamente los riesgos asociados a revertir el curso de la política monetaria prematuramente. También otros gobernadores regionales del banco central norteamericano enfatizan que la inflación se mantiene elevada y todavía no se puede cantar victoria a pesar del reciente descenso.

En nuestro país, donde la mayoría de los miembros de la Junta de Gobierno de Banco de México (Banxico) no mantiene una comunicación tan directa con el mercado, aún se percibe cierta preocupación por la inflación. Habrá que estar atentos a la postura que muestre al respecto el nuevo subgobernador Omar Mejía en las próximas minutas.

Es probable que los comunicados de Banxico también cambien de tono cuando esté por concluir el ciclo restrictivo que inició en junio de 2021. Incluso cuando se plantee la posibilidad de una baja de tasas al interior de la Junta de Gobierno. Es ahí, justo en el lenguaje, donde se abrirá al espacio, ojalá con suficiente anticipación, para conocer una posible reversión de la política monetaria (esto es, el inicio de un ciclo de baja en las tasas de interés).

Un movimiento sorpresivo, y sobre todo no anunciado, en algo tan crítico, podría generar fuertes disrupciones en las principales variables financieras.

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