Economista en Jefe de INVEX

Inflación a la baja

Varios indicadores adelantados de precios apuntan a que la inflación de 2023 será menor a la de 2022. La gran duda es qué tanto más baja será.

Finalmente ocurrió lo que los mercados esperaron por meses. En varios países, la inflación confirmó un punto de inflexión a la baja a finales de 2022 y no solo eso, la trayectoria de descenso podría extenderse este año.

La inflación de Estados Unidos, que en junio pasado alcanzó 9.1 por ciento anual, probablemente se ubicó alrededor de 7.0 por ciento en diciembre. Incluso la inflación subyacente, que tocó un máximo de 6.6 por ciento anual en septiembre, se ubicaría en 5.5 por ciento al cierre de 2022 de acuerdo con nuestros cálculos (los datos oficiales se publicarán este próximo 12 de enero).

Precios que mostraron una fuerte resistencia a la baja finalmente registran tasas de crecimiento moderadas o incluso negativas, destacando los precios de transportación, servicios de salud y ropa. En particular, esperamos que el componente de precios de vivienda, una de las principales fuentes de presión sobre la inflación subyacente, registre variaciones negativas próximamente ante el continuo descenso en los precios de las casas.

Aunado a lo anterior, los precios de los autos usados –que se dispararon durante la etapa más crítica de la pandemia debido a la dificultad de producir autos nuevos– probablemente cayeron en diciembre por sexto mes consecutivo. No se diga los precios de la energía, donde el correspondiente a la gasolina podría continuar a la baja ante un franco descenso del precio del petróleo desde junio de 2022.

Varios indicadores adelantados de precios –sobre todo los índices de las encuestas que se aplican en los principales distritos manufactureros de Estados Unidos–, apuntan a que la inflación de 2023 será menor a la de 2022.

No obstante, resulta incierto si la inflación, sobre todo la subyacente, se acercará al objetivo de la Reserva Federal (2.0 por ciento) este año, ¡o incluso el próximo! Después de ubicarse alrededor de 7.0 por ciento al cierre de 2022, anticipamos que la inflación anual medida a través del Índice de Precios al Consumidor (CPI, por sus siglas en inglés) será de 4.5 por ciento en 2023 y de 3.7 por ciento en 2024 (4.0 por ciento y 3.2 por ciento para la subyacente, respectivamente). De nuevo, las cifras se ubicarían por encima del objetivo del Banco Central.

La historia para México es similar. Al igual que en otros países, anticipamos que la inflación medida a través del Índice Nacional de Precios al Consumidor también confirmó un punto de inflexión a la baja (octubre de 2022 en el caso de nuestro país). Al igual que para Estados Unidos, la velocidad de descenso de la inflación en México también es una incógnita.

En particular, resulta más complejo predecir el comportamiento del INPC cuando precios relativamente administrados por la autoridad, como los del gas LP y la gasolina, se mueven en diferente proporción (o con distinta frecuencia) que los precios del mercado internacional.

La inflación subyacente en México ha mostrado mayor resistencia a la baja que la inflación general, en parte por los precios de los alimentos procesados que no cesan de aumentar debido a continuos incrementos en los precios internacionales de alimentos básicos (sobre todo maíz). Asimismo, cabe resaltar que, a diferencia de lo que se observará en regiones como Estados Unidos o Eurozona, la economía de México no caerá en recesión este año o el próximo. No es congruente anticipar caídas en los principales componentes del INPC (sobre todo el subyacente) si la economía de México crecerá.

No obstante, las expectativas de inflación de corto plazo para México finalmente dejaron de corregirse al alza. Después de anticipar un máximo de 8.50 por ciento para la variación anual del INPC al cierre de 2022, el consenso de analistas la ubicó alrededor de 8.00 por ciento. Llama la atención que este año la inflación subyacente se ubicará por encima de la general, algo que no ocurre con frecuencia. Nuestros estimados para la inflación general al cierre de 2023 y 2024 inician en 5.25 por ciento y 4.55 por ciento, respectivamente (5.00 por ciento y 4.15 por ciento para la subyacente). Al igual que en Estados Unidos, es probable que el objetivo de inflación de Banco de México (3.0 por ciento +/- 1.0 por ciento) tampoco se alcance este año o el próximo.

No descartamos que la inflación, tanto de México como de Estados Unidos, sorprenda a la baja y se ubique por debajo de nuestras previsiones si el freno en el crecimiento fuera mayor al esperado actualmente. O si la política monetaria mantiene un tono restrictivo por más tiempo de lo previsto.

Por otra parte, aún no desaparecen los riesgos inflacionarios al alza por el lado de la oferta, destacando el disparo de casos de Covid-19 en China (alrededor de 250 millones de casos de acuerdo con algunas fuentes) ante la relajación de la política Covid-cero del gobierno, así como nuevas distorsiones en el mercado internacional de materias primas por un giro inesperado en la guerra Rusia-Ucrania. En balance, y si usted me lo pregunta, lo único que podría asegurarle es que la inflación en 2023 será menor a la de 2022. La gran duda es qué tan más baja será.

COLUMNAS ANTERIORES

Riesgos económicos para México por la elección… en Estados Unidos
Las incógnitas para la política monetaria en 2024

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.