Economista en Jefe de INVEX

Panorama para la economía en 2023

El curso de la política monetaria del siguiente año dependerá del crecimiento y/o la inflación que se observe en cada país.

Una vez que se conozca el resultado de 2022, donde países como el nuestro crecieron mientras que regiones como la Eurozona y Reino Unido cayeron en recesión, la gran incógnita gira en torno a las expectativas para 2023.

¿El crecimiento será menor? ¿La inflación confirmará un punto de inflexión a la baja? ¿Los bancos centrales relajarán la política monetaria para estimular a las economías? El desempeño de los países e incluso de los mercados financieros dependerá en gran medida de las respuestas a estas preguntas.

El escenario para el crecimiento y la inflación del próximo año son altamente inciertos, ya que aún no queda claro el tamaño del freno en algunas economías, principalmente la norteamericana. Asimismo, es menos claro si la inflación podrá descender conforme a la trayectoria prevista por los bancos centrales. El curso de la política monetaria del siguiente año dependerá del crecimiento y/o la inflación que se observe en cada país.

Vamos paso a paso. Los estimados de crecimiento para las economías avanzadas continúan a la baja y, mientras la Zona Euro y Gran Bretaña atraviesan una recesión, aún no queda claro qué tanto caerá la principal economía del mundo en 2023.

Y es que, en Estados Unidos, el elevado número de vacantes que aún registra la economía sostiene una firme expansión del empleo. Mientras el empleo no caiga, el consumo privado, variable que representa 70 por ciento del PIB, tampoco lo hará. El otro 30 por ciento de la economía norteamericana podría continuar a la baja el próximo año, sobre todo el sector residencial. La industria podría mostrar más tropiezos si resurgen tensiones geopolíticas entre China y Estados Unidos, o si empeora el panorama de la guerra en Europa del Este. También puede pasar que la economía norteamericana caiga de forma moderada. Incluso menos de lo que actualmente se prevé.

La inflación en Estados Unidos podría ceder más, pero principalmente en la parte no subyacente. La categoría subyacente, que excluye los precios de alimentos y energía, podría mantenerse elevada. No estimamos un descenso relevante de la inflación subyacente en los próximos meses, al menos no en términos del objetivo de la Reserva Federal (2.0 por ciento en promedio). Después de ubicarse en 7.2 por ciento y 5.6 por ciento al cierre de 2022 (tasa anual), anticipamos lecturas de 4.3 por ciento y 4.0 por ciento para la inflación general y subyacente al término de 2023, respectivamente.

A diferencia de otras regiones, a México no le irá mal. Después de crecer 3.0 por ciento este año, es probable que el crecimiento del PIB se desacelere a 0.9 por ciento en 2023 de acuerdo con nuestros cálculos (vs. 2.0 por ciento y 0.1 por ciento para el caso de Estados Unidos, respectivamente).

La economía de México ha sorprendido por su buen desempeño y, a diferencia de la norteamericana, no esperamos que ésta caiga en recesión durante 2023 debido más a un efecto rebote que a condiciones que pavimenten el camino hacia un crecimiento sólido. Al no inyectarse estímulos durante la pandemia, la economía no está haciendo otra cosa más que recuperarse del impacto del Covid-19 y lo continuará haciendo, cada vez en menor medida, durante 2023. Por otra parte, a pesar de las menores expectativas de crecimiento para Estados Unidos, no se anticipa un deterioro importante en las cuentas externas de nuestro país (sobre todo en exportaciones).

Es probable que la inflación en México ceda, pero también en la parte no subyacente. Ante la relativa administración de los precios de energía por parte del gobierno, y ante la posibilidad de que los precios internacionales también caigan por la expectativa de un menor crecimiento económico a nivel global, esperamos que la inflación general se ubique por debajo de la subyacente al cierre de 2022 (8.1 por ciento y 8.3 por ciento estimados INVEX, respectivamente). Para 2023, nuestros estimados se sitúan en 5.2 por ciento y 5.0 por ciento para cada año. El objetivo de Banxico es 3.0 por ciento +/- 1.0 por ciento.

La gran incógnita se centra en la tasa de interés de referencia que, como ya mencioné, dependerá de los niveles de crecimiento e inflación. Después de cerrar en 4.50 por ciento este año, anticipamos que la tasa de la Fed llegue a 5.50 por ciento en 2023 para finalmente controlar una inflación no vista en cuatro décadas y evitar una contaminación de las expectativas de largo plazo. En el caso de México, después de ubicarse en 10.50 por ciento al cierre de este año (10.00 por ciento nivel actual), la tasa de interés de referencia podría llegar a 11.00 por ciento en 2023 también por las mismas razones: combate a la inflación y control de expectativas.

En cualquiera de los dos países, NO vemos una disminución en la tasa de interés de referencia de los respectivos bancos centrales tal y como lo anticipan algunos participantes del mercado debido a que la inflación, tanto en Estados Unidos como en México, aún rebasaría los objetivos de cada banco central.

Por supuesto que todos los pronósticos aquí presentados, así como cualquier otro que usted vea durante los siguientes meses, podría cambiar conforme a las circunstancias prevalecientes en la economía. Solo esperamos que estas circunstancias sean menos turbulentas que en 2022.

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