Una vez más: los enemigos del vino
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Una vez más: los enemigos del vino

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Una vez más: los enemigos del vino

17/10/2018

Afortunadamente el consumo de vino sigue creciendo, pero la lectura real es que la misma gente que consume compra más botellas y a los nuevos bebedores no se les presta la atención debida para incorporarlos a este creciente mercado.

Esta inquisitiva columna hace hoy una acusación formal a este grupo que llamaré consumidores esnobistas. ¿Cómo reconocer a estos personajes? Su preparación académica en relación con el vino es totalmente empírica -lo cual no es criticable en absoluto-, algunos cuentan con diplomados de sommelier y tienen cierto peso en las redes sociales. Cuando se les pregunta su opinión sobre un vino, además de utilizar el vocabulario más rebuscado y muchas veces impreciso, responden de una manera que me conmueve su falta de autoestima y reconocimiento personal, que la compensan utilizando calificativos que apantallan, pero jamás profundizan. Repiten información obtenida en redes sociales o por el amigo de su amigo que es un sommelier muy famoso. Buscan el estatus aunque no entiendan lo que beben y repiten terminología que sorprende al neófito.

El hombre tiene más de seis mil años bebiendo esta maravillosa bebida; en los países mediterráneos principalmente, está perfectamente asimilado a su dieta cotidiana. En México el vino se considera aún como una bebida elitista. El grupo al cual acuso, fomenta su consumo aparentemente y se escuda diciendo que ellos “fomentan la cultura del vino”, pero lejos de incentivarlo lo inhiben.

No necesitamos instructivo para disfrutar esta bebida. Seleccionen el vino de acuerdo con su presupuesto y disfrútenlo. Cada botella será una nueva experiencia y el juez más estricto será su paladar. El vino es goce, no pose. ¡Salud!

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.