La mañanera del lunes
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La mañanera del lunes

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La mañanera del lunes

25/06/2019
Actualización 25/06/2019 - 8:00

La conferencia de prensa mañanera del presidente Andrés Manuel López Obrador del lunes no sólo fue diferente porque se realizó desde Cancún, sino por la forma como la prensa de Quintana Roo lo cuestionó por las afirmaciones sobre seguridad y el sargazo. El presidente afirmó que en un mes se redujo a la mitad el número de homicidios dolosos, y dijo que el fenómeno –provocado por el cambio climático– era un problema “heredado” que no era “gravísimo”, como muchos lo han asegurado –incluido el gobierno estatal que hace dos semanas emitió una alerta de emergencia por el sargazo en las playas de la Riviera Maya. Los periodistas locales no aceptaron las respuestas que les dio López Obrador, y lo confrontaron. Sus respuestas fueron la confirmación de lo que viene para el resto del sexenio.

“El sargazo es un asunto menor”, dijo el presidente. “Lo voy a ejemplificar. En la Ciudad de México se recogen diariamente 13 mil toneladas de basura y el sargazo significa recoger 341 mil toneladas. Estamos hablando del tres por ciento de la basura que se recoge en la Ciudad de México”. Un reportero le replicó de inmediato: “Las playas son diferentes, el turismo, la imagen”. López Obrador pidió que lo dejara terminar de responder. “Estamos hablando del tres por ciento, 341 kilos de sargazo, 13 mil toneladas de basura, 341 kilos diarios de sargazo”, repitió. “Una tonelada diaria se recoge al día, según el gobierno”, atajó otra reportera, y lo metió en contradicciones. “Mil toneladas”, dijo López Obrador. “Eso es. Trece mil toneladas de basura en la ciudad, si estamos hablando de como el ocho por ciento, más o menos”. En dos respuestas, el presidente mostró que había errado su estimación en cinco por ciento.

Los periodistas continuaron. “Presidente –le dijo otro reportero–, nada más una precisión del sargazo. ¿Por qué se declaró emergencia a 11 municipios si nos está diciendo que no es tan importante?”. El reportero le pidió explicación sobre por qué los hoteles de Cancún cobran a sus huéspedes dinero para limpiar las playas y datos sobre cuántas estaban contaminadas. López Obrador no respondió, pero insistió: “Lo que puedo decir es que no es un asunto delicado, mucho menos grave, que tiene solución y que ya estamos trabajando. Eso es lo que puedo comentarles”. Sus respuestas incomodaron a los periodistas locales y una de ellas, María Cristina de la Cruz, reportera y columnista del portal Macrix Noticias, lo interrumpió:

“Es un exceso de optimismo, presidente, y eso es faltar a la realidad de lo que se está viviendo en Quintana Roo. Aquí estoy yo. ¿Y sabe qué? Es una situación realmente tremenda. El gobierno del estado incluso se trata a través de sus medios de comunicación un día a culpar a su gobierno de negligencia por la tardía, la mala forma en cómo está atendiendo el tema del sargazo, al día siguiente vemos portadas de usted y del gobernador casi de cachetito. Entonces, la cosa es que en medio de todo eso la industria hotelera está sufriendo grandemente por el tema del sargazo y no se ha transparentado absolutamente nada de los dineros desde el año pasado, donde se habló de muchos millones de pesos invertidos para atender esta problemática que está costando hoy a Quintana Roo.

“También en ese exceso de optimismo, presidente, es que su Cisen o quienes le están informando le están informando mal. Nosotros, que somos reporteros de aquí y que cubrimos diariamente la nota roja, tenemos más de dos, a veces alcanzamos hasta un pico de ejecutados de tres, hasta cuatro con heridos de siete, siete personas. Es una situación lamentable. El feminicidio está a todo lo que da en Quintana Roo; no hay investigación. Hay tres reporteros asesinados; hay dos reporteros que están huyendo. Es una situación lacerante. La industria restaurantera está realmente castigada, se está reduciendo la vida nocturna en Quintana Roo en la zona norte. Hay una situación realmente grave y muchos responsabilizan aquí a su gobierno, desde que usted asumió, de todo lo que está pasando.

“Lamento mucho… que usted esté manejando tanto optimismo, cuando nosotros hoy estamos en una situación realmente de emergencia social, presidente, y hay una miseria, hay cada vez más narcotráfico, hay cada vez más armas circulando, hay cada vez más miseria en Quintana Roo y eso no puede ser posible… No esperamos cifras alegres, no esperamos que nos venga a decir lo que no es, que no corresponde a una realidad… Y espero, por favor, presidente, que usted hable con mayor sinceridad con base a cifras reales, no maquilladas, no cifras engañosas que no corresponden en lo absoluto a una realidad que a todos en Quintana Roo nos afecta”.

El presidente respondió: “Yo no digo mentiras y siempre hablo con la verdad, y siempre he considerado la honestidad como lo fundamental, es lo que estimo más importante en mi vida, y no engaño. Tengo tres principios: no mentir, no robar y no traicionar al pueblo. Yo sé que ustedes tienen una visión distinta, yo la respeto, pero yo voy a defender siempre mis puntos de vista, además, estoy acostumbrado a polemizar y a defender mis posturas… No coincido con lo que tú planteas, pero respeto tu punto de vista”.

En realidad, no respeta puntos de vista u opiniones divergentes. López Obrador no soporta la crítica, aunque dice ser un defensor de la libertad de expresión, y la mañanera del lunes fue un buen ejemplo de lo que no va a cesar en el sexenio: la intimidación a quien ejerza el derecho a expresarse libremente por discrepar del presidente.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.