Resurgirá la mediocridad educativa
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Resurgirá la mediocridad educativa

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Resurgirá la mediocridad educativa

12/04/2019

Cumplieron lo prometido. La ciudad capital fue, y seguirá siendo, un caos gracias a la tan tolerada y consentida CNTE. Ahora viene el paro nacional de 24 horas, que ya comenzó en diversos lugares para impedir que la Cámara de Diputados vote lo que sería la contrarreforma educativa. Lo sabemos bien, quieren regresar al pasado: manejar el presupuesto, las plazas, recuperar bonos y privilegios para mantener a los educandos de Chiapas, Oaxaca, Guerrero y Michoacán en el profundo hoyo negro de la mediocridad y la ignorancia.

Por supuesto que lo sabemos, quieren todo, y todo es todo, incluso el hotel playero para que tomen merecidas vacaciones a los constantes mítines, paros locos y manifestaciones que forman su calendario laboral. Desde hace cuando menos cuatro lustros e independientemente de quien sea el secretario de Educación o el presidente del país, ellos, los de la CNTE, y también los del SNTE, tienen como meta preparar a los niños que caen en sus manos para que sean carne de sicarios y de malvivientes. Ellos, con su ejemplo y su incapacidad, forjan el caldo de cultivo para renovar y fortalecer a las bandas criminales.

El informe del Instituto Nacional de Evaluación 2019, que se dará a conocer en breve, afirma que desde el inicio de las evaluaciones, en 2014, “los profesores que accedieron a una plaza mediante exámenes de oposición, fueron los que desarrollaron mejores estrategias pedagógicas con sus alumnos”.

En otras palabras, el sistema de exámenes de ingreso funcionaba y daba resultados concretos y mesurables. El informe señala que los exámenes permitieron conocer fortalezas y debilidades de los maestros, y muestra que los docentes y directivos que ingresaron al Sistema Educativo Nacional mediante concursos favorecieron resultados positivos entre el alumnado. Esto reforzó la garantía de que la preparación y el mérito han sido lo que permita el ascenso laboral de los profesores. A esto justamente es a lo que la CNTE se opone, pues quieren que sea el escalafón y la antigüedad en los puestos lo que determine su calificación.

Con orgullo enfermizo, Wilbert Santiago, vocero de la Sección 22 declara: “Hemos mandado a la congeladora la reforma morenista”. Abundó que se deben sostener negociaciones con el gobierno y exigirán que López Obrador esté presente para evitar “los dobles discursos, ya que no tenemos confianza en nadie”. Eloy López, secretario general de la Sección 22, ante la declaración presidencial de que si no se acepta su propuesta de contrarreforma educativa, la educación se regirá con leyes anteriores a la reforma peñista, aseguró que la CNTE no cederá ante chantajes; queremos una reforma donde los maestros sean los principales participantes. Y para no quedarse atrás en el aluvión declarativo, Javier Saavedra, de la Sección 7 de Chiapas, se fue al cuello de AMLO, acusándolo de mentir, al señalar que la CNTE quiere controlar las plazas y con su contrarreforma lo que quiere es que los maestros se conviertan en un objeto más de la SEP. Saavedra se pregunta: “¿Dónde está el cambio? Miente la cuarta transformación, tan miente que una transformación no puede ser de palabra y pacífica”. Esto justifica que el bloqueo de carreteras, la quema de camiones, la invasión de vías férreas y otros numerosos delitos, sean parte legítima de su lucha por continuar provocando el caos y el sometimiento de los padres de familia, las autoridades y los educandos.

A todo esto, quien tuvo una posición suavecita en la administración pasada, el SNTE, pide a los legisladores abrogar la reforma de 2013 y “sus evaluaciones punitivas”. En suma, los profesores sindicalizados y reunidos en un alzamiento generalizado, en donde la señora Elba Esther Gordillo podría, una vez más, estar a la cabeza, quieren regresar a las ominosas condiciones del pasado y todo indica que el gobierno morenista cederá, para hundir en el fango de la mediocridad a millones de niños, que es lo que menos cuenta en este caldero.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.