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07/06/2019
Actualización 07/06/2019 - 15:11

Una de las consecuencias de refugiarse en la hamaca de la laxitud y de la inexplicable tolerancia con todo tipo de delincuentes, que llega al extremo de permitir y hasta auspiciar que se le falte el respeto a policías y militares, es llevarnos a consentir el tempestuoso clima de violencia que vivimos.

Eso mismo ha ocurrido con los migrantes. López Obrador, tan conocedor de los entuertos de la política mexicana, y especialmente de lo que llaman grilla, nos demuestra que de relaciones internacionales entiende nada.

¿Acaso no escuchaba los insultos y las majaderías hacia México y sus violadores y criminales; acaso no mal juraba contra Peña y advertía que él sí detendría a Trump? De la prudencia con el hombrezote ha pasado al ahogo. No sólo él lo padece. Sus palabras y acciones tienen en un hilo a todo el pueblo, al bueno y sabio y al malo, fifí, conservador y perverso.

Gritar que a los migrantes venidos del triángulo norte de Centroamérica se les abrirían las puertas con visas humanitarias e incluso se les daría trabajo, para de esta manera darle una lección de moralidad al yanqui y al mismo tiempo ejercer un populismo allende la frontera sur, hizo que el entusiasmo cundiera en los potenciales migrantes de Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Venezuela, Cuba, Somalia, el Congo y anexas.

¿Y luego? Pues la frontera sur se desbordó en caravanas por todo el país hasta llegar a la frontera norte. Como pudieron llegaron al imperio de sus sueños. Sólo el último mes con los más de 144 mil migrantes que las autoridades norteamericanas dicen haber rechazado, se alcanzó un 32 por ciento adicional al 27 por ciento de abril. Eso le llegó al hígado a Trump. Bueno, no sólo eso. También que el exvicepresidente Joe Biden se perfile como un robusto candidato del Partido Demócrata.

Inmediatamente encontró la fórmula de dar contentillo a sus seguidores. Dado que el muro ha encontrado tantos obstáculos para erigirse, las caravanas de migrantes son buenas para maltratar a México.

¿Cómo las dejan pasar, por qué no las detienen?

Cuando Marcelo Ebrard dice que “los flujos migratorios están creciendo demasiado”, está admitiendo que, en efecto, eso hace que los yanquis pidan, exijan, “que tomemos medidas a corto plazo o plazo inmediato”. Sólo faltó que añadiera, si no seremos castigados con aranceles crecientes.

El presidente yanqui eligió una picota que a su pueblo bueno y productivo también castiga. Se salta las reglas del aún vigente Tratado de Libre Comercio (TLC) y no puede ignorar que es al Legislativo al que le corresponde imponer los impuestos y no al Ejecutivo. Le vale. Lo importante es la amenaza que aquí a todos nos pone a temblar. Aunque eso a AMLO lo beneficia. Ahí están los empresarios, los partidos de oposición, las iglesias y los mercaderes listos para brindarle apoyo.

¿Ignoran que él mismo provocó el ventarrón?

Hasta Washington han llegado funcionarios en montón. ¿Qué tan útiles pueden ser Lázaro Cárdenas o Vasconcelos, o los del sector privado?

Eficiente como lo ha sido en diversas partes del mundo cuando nos ha representado, es la embajadora Martha Bárcena. Previendo lo que venía, días antes daba a conocer datos relevantes, los que pueden servir para amplificar la importancia de nuestro comercio internacional. Escribió: el comercio con California, en 2018, fue de 74 mil 793 millones de dólares, más que el de Estados Unidos con Rusia, Australia y Dinamarca juntos.

Evidentemente este solo dato les decía a los organismos empresariales y a las autoridades de aquel país, la simbiosis que existe entre las dos naciones. Tocar este punto, sería darse un balazo en el pie.

Talento de ese tamaño es lo que necesitamos tanto en el servicio exterior como en las tareas internas.

Paradojas de la vida, un hombre que se autodefine de izquierda se ve obligado, y no hay alternativa, a defender los mercados, sus principios y las inversiones. Neoliberalismo puro.

Bemoles del populismo. AMLO sabe que en Osaka ni le aplaudirían ni los otros 19 representantes de las más importantes economías del mundo lo tomarían en cuenta. Por eso no va.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.