La señora Sheinbaum está contenta
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La señora Sheinbaum está contenta

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La señora Sheinbaum está contenta

17/05/2019

La garganta se cierra, una irrefrenable tos te sacude, aparece un punzante dolor de cabeza, ¿qué es eso que te ves obligado a escupir? Los edificios y casas que te resultaban familiares han desaparecido, sólo ves siluetas en medio de esa nube grisácea que pareciera querer devorarte. Ya no alcanzas a ver esos profundos baches ni las coladeras abiertas, subir al segundo piso ofrece la inmensa nube, una mezcla de gases que en la radio dicen está compuesta de hollín, materias fecales, humos provenientes de incendios y, según un experto que habla con voz entrecortada, micropartículas PM 2.5. “Son tan pequeñas que no se ven, de nada sirve el tapabocas; y al respirarlas se van directamente a los pulmones, y si alcanzan el cerebro ya te jodiste. Te pueden causar trombosis, accidentes cardiovasculares o afectaciones permanentes en el sistema respiratorio”. El experto hace una pausa, lo que te da tiempo a limpiarte los ojos con un clínex y continúa su exposición: “Las partículas agravan el asma y elevan el riesgo de cáncer en el pulmón, sobre todo si fumas; puedes requerir hospitalización si eres paciente de EPOC o si tienes diabetes mellitus”. Alarmado el locutor-investigador-reportero especializado en temas citadinos, pregunta: “¿Y qué genera ese veneno?” El experto con diplomas de una universidad de Texas responde: “Es la mezcla de muchos contaminantes: automóviles, volcanes, incendios, la fecalización de millones de perros y gatos, detritus de llantas que se desgastan con el roce asfáltico, y todo eso se asienta por falta de viento. Las altas temperaturas actúan como si fuera un gigantesco perol para hacer que esas partículas se expandan hasta hacerse letales para la salud. Ya comienzan a caer algunos pájaros y miles de ancianos y niños pequeños seguramente ya están afectados”.

¿Estamos viviendo una película de ciencia ficción que busca aterrorizarnos cuando nos dicen que 22 estados de la República se están incendiando? Cientos de miles de hectáreas se consumen con el fuego.

La OMS (Organización Mundial de la Salud) dice que por contaminación ambiental, mueren al año siete millones de personas, fundamentalmente niños y ancianos. Alcemos la vista al cielo –si alcanzamos a verlo– y recobremos la calma: la Ciudad de México forma parte de una megalópolis en donde seguramente harán una gran tarea los gobernadores de Tlaxcala, Morelos, Puebla, Hidalgo, Edomex. Todos ellos son probados y eficientes servidores públicos, están entregados a servir a sus pobladores y aquí, en la capital de la nación, tenemos como jefa de Gobierno a una científica experta en el medio ambiente. Sí, ella fue secretaria de ese tema de 2000 a 2006, aunque la exigencia del momento la hizo distraerse para supervisar la gran obra del segundo piso y hacer de lado al secretario de Obras, don César Buenrostro, quien tenía el defecto de ser muy cercano a Cuauhtémoc Cárdenas.

Ahora la señora Sheinbaum nos acaba de decir que la administración pasada (¿se refería a Calderón, a Peña o a la mafia neoliberal de Mancera?) no le dejó un protocolo de acción contra la contaminación que padecemos. Debe ser por eso que pasaron horas y días siniestros sin que apareciera su mano y su rostro para infundirnos paz y seguridad. Esa capa mortal de color café pronto desaparecerá, lo ha afirmado el Presidente, quien tiene una confianza ciega en la honestidad de la señora Sheinbaum, que debe estar contenta por varias razones: el respaldo de su jefe, la ayuda del dios Tláloc y el hecho de que la señora Mónica García Villegas (miss Moni) ya esté en la cárcel, y con ello la responsabilidad que tenía la jefa delegacional en Tlalpan, es decir ella, absolutamente toda recaerá en la inculpada. Aquí es menester señalar que el medio hermano de miss Moni fue quien dio la información para que la detuvieran y con ello obtener los cinco millones que ofrecía el Gobierno de la CDMX para capturarla. Conmovedor.

Descansemos, pronto volveremos a respirar el CO2 al que ya nos acostumbramos y nos resarciremos de los incendios, las mañaneras nos infundirán conocimientos y el renacimiento de valores cívicos para nutrir a la cuarta transformación.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.