AMLO al desnudo
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AMLO al desnudo

11/01/2019
Actualización 11/01/2019 - 19:00

Que en paz descanse el entrañable Javier Pérez Duarte

Se me fue verla por televisión. Hubiera querido ver el lenguaje corporal, aunque no los interminables lapsos al hablar. No obstante, la reseña que se publicó el miércoles en las páginas 32 y 33 de El Financiero da cuenta cabal de una entrevista con AMLO que permite evaluar lo que actualmente piensa, ya como presidente, de un país que recorrió varias veces, más por encimita que a fondo. Sus interlocutores, miembros del diario, lo hacen tocar diversos temas en los que desnuda sus motivos, razonamientos y acciones.

Confiesa que goza con la polémica y con ello confirma lo que hemos sabido durante años. Tiene una naturaleza que lo lleva con facilidad a la contienda y emplear calificativos ofensivos. No es un hombre reflexivo sino intuitivo y conocedor de las arenas movedizas de la política. Eso no le da ni mayor conocimiento de la complejidad de un país tan grande y complicado ni de los sótanos y cimientos sobre los que se ha edificado la estructura nacional. Ahí están diversos testimonios que hemos vivido y sufrido en las últimas semanas: el inmenso error de cancelar el aeropuerto de Texcoco, cuyos costos alcanzarán a gravar a los bisnietos de nuestros nietos. Los injustificados despidos de miles de burócratas, quienes realizaban tareas que hoy permanecen inconclusas y con consecuencias imprevisibles; la cancelación de seguros médicos, para con ello acosar aún más al saturado sistema de salud público. Es menester decir que cuando él, AMLO, lo ha necesitado, no ha recurrido a los hospitales estatales sino a los hospitales privados. Extraño en un hombre que no ha tenido trabajo durante lustros y carece de tarjetas de crédito que le faciliten los pagos. A esto deben sumarse los casos de Puebla, en el que fue notorio su desdén por los resultados electorales y su ausencia en los funerales de la gobernadora y su esposo. Ahora añadamos la incomprensible crisis por el desabasto en los combustibles que, de escalar, afectará ya pronto a la cadena productiva.

Como grano en la punta de la nariz, se calcula que ya se han perdido cerca de nueve mil millones de pesos entre el aumento de víveres, de servicios, cierre de escuelas, ausencias en fábricas, talleres, oficinas y, como ejemplo un poco mayor, el cierre del aeropuerto de Querétaro por falta de turbosina.

En la entrevista, el presidente dice a sus interlocutores periodistas: “No quiero que se mal interprete, porque no va haber censura, pero sí vamos a debatir, sí vamos a ejercer el derecho de réplica (este es un derecho ciudadano, no de gobernantes), va a haber diálogo circular. No nada más de cuestionamiento… soy demócrata, no soy autoritario, respeto el derecho a disentir, me siento muy bien con la polémica”. Palabras semejantes, cuando no idénticas, a las dichas por Donald Trump en su campaña electoral.

Garantiza que en su gobierno habrá libertad de expresión. Qué bien, aunque es obligado decir que esta libertad ha sido el resultado de años de lucha ciudadana y no un gracioso regalo de ninguna autoridad por encumbrada que ésta sea. Cuando habla de la Guardia Nacional, ésta debe depender de la Secretaría de la Defensa Nacional para garantizar disciplina y control. Ignora que en los países democráticos los mandos de la policía, nutridos y estructurados como se quiera o necesite, los ejercen los civiles. ¿De qué sirve un secretario de Seguridad que no tiene un solo policía bajo su control?

Y entre otros desplantes que jalan la atención está esto: “A lo mejor arriba, la llamada clase política o entre nosotros, puede haber confrontación, en el debate, en el análisis, pero en la gente no. La gente es muy respetuosa, muy tolerante”. Es decir, el debate es para unos cuantos, los enterados. Por oposición, la gente, esa no. Calificarla de respetuosa significa que acepta, acata sin chistar.

En la entrevista aclara que no había una mejor manera para enfrentar el robo de combustible que cerrar los ductos. Ante la contaminación ambiental, ¿no sería una gran solución que nadie saliera de sus casas para no respirar el monóxido de carbono y las partículas fecales?

La visita a El Financiero es ilustrativa de los alcances de un presidente que, aunque él lo desconozca, ya prepara más sorpresas.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.