Vivienda y cambio climático
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Vivienda y cambio climático

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Vivienda y cambio climático

18/05/2019

Muchas cosas debemos cambiar si queremos combatir exitosamente el cambio climático cuyos efectos, ya casi catastróficos, estamos padeciendo. Una de ellas sin duda alguna, es el modo en que acostumbramos construir los edificios que nos albergan ya sea para residir, trabajar, entretenernos, educarnos, o realizar cualquier otra actividad para la que necesitemos cobijo.

En primerísimo lugar, hay que tener muy en cuenta que el tamaño importa, y mucho. Modestas disminuciones en el tamaño de las construcciones pueden llevarnos a obtener significativas reducciones en el consumo de energía, la utilización de materiales, y por consiguiente en los costos de construcción.

Ahora bien, para lograr esto, se necesita que en la etapa de diseño se ponga especial énfasis en que no se pierda nada, o inclusive se gane si es posible, una mayor funcionalidad. Esto significa un enorme desafío para los profesionales de la construcción, arquitectos e ingenieros, que junto con otros profesionistas, haciendo un trabajo interdisciplinario, desarrollen mejor sus talentos y competencias puestos al servicio de la sociedad.

Hablando únicamente de viviendas, la superficie construida de un hogar norteamericano aumentó un 50% desde 1973 hasta hoy, al haber pasado de 154 a 234 metros cuadrados. Así, hoy la vivienda en USA es casi el doble de tamaño que la holandesa (112 m2), más del doble que la japonesa (93 m2) y casi el triple que la británica (74 m2), teniendo en cuenta que en todos esos países es muy similar la cantidad media de personas por familia: 2.5

Para México no encontré en el INEGI ese dato, sin embargo el Mexican Housing Overview señala un promedio nacional para vivienda popular de 45 m2, teniendo Yucatán uno de los promedios más altos con 70m2, y para vivienda residencial 280 m2.

Diversas fuentes señalan que para alcanzar un nivel mínimo de habitabilidad, deberían considerarse entre 16 y 32 m2 por habitante, y teniendo México un promedio de 3.7 ocupantes por vivienda, tenemos que las casas deberían tener entre 60 y 120 m2.

El tamaño total también tiene un impacto relacionado con la envolvente térmica, que para decirlo en términos sencillos es la superficie de la suma de todas las caras exteriores de la geometría del edificio, que es precisamente por donde la vivienda se calienta o se enfría según el clima, y tiene un impacto tremendo en la energía utilizada para climatizar el interior.

Adicionalmente al tamaño, deben incorporarse muchas otras medidas que aumenten el confort, pero que incrementen la eficiencia energética como aislar térmica y acústicamente los techos, paredes y pisos. En iluminación utilizar tecnología LED; incorporar dispositivos y aparatos ahorradores de agua, calentadores solares o de alta eficiencia; si la economía familiar lo permite generar energía limpia con paneles solares; formar jardines arbolados y con menos césped; cuidar la orientación para aprovechar de manera óptima ventilación y asoleamiento. Áreas de oportunidad enormes para los profesionales de la construcción.

© Copyright 2019. Raúl Asís Monforte González. Todos los derechos reservados . Mérida, Yucatán a 18 de mayo de 2019.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.