Sherezada, y el fracaso de las 1565 y una mañanas
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Sherezada, y el fracaso de las 1565 y una mañanas

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Sherezada, y el fracaso de las 1565 y una mañanas

14/03/2020

El sultán había cometido más de tres mil feminicidios, lo hacía en venganza por haber sorprendido a su primera esposa engañándolo, Shahriar ya no confiaba en poder encontrar a una sola mujer virtuosa. Para él, todas eran unas prostitutas, y por esa razón había decidido poseer cada noche a una virgen a la que ordenaba ejecutar a la mañana siguiente, la situación era insostenible, todo el reino repudiaba lo que ocurría. Entonces Sherezada, hija del gran visir, se ofrece voluntariamente al rey para ser la siguiente. Pero Sherezada tenía un plan secreto, ¡ni una más!, pensó. Así, ya en los aposentos de Shahriar, le suplica al sultán la oportunidad de dar un último adiós a su hermana Dunyazad, quien, según lo acordado, le pide a Sherezada que le cuente un cuento.

El plan de Sherezada consistía en relatar un cuento tan magnífico que captara el interés del sultán, pero que no concluyera al llegar el alba, de modo que Shahriar la mantuviera viva y estuviera deseoso de continuar escuchando el relato al caer la noche siguiente. Sherezada tiene éxito, no solo logra mantenerse con vida durante mil y una noches, sino que cada cuento le brinda la oportunidad de sacar una conclusión, una enseñanza, con la cual Sherezada no solamente entretiene, sino educa a Shahriar en moralidad y amabilidad, hasta que él decide tomarla por esposa legítima, tienen 3 hijos, y como casi todos los cuentos, tiene un final feliz.

México padece numerosos problemas, uno de los más críticos es la corrupción, que se volvió sistémica, extendida, penetró a todos los niveles y a toda organización pública y muchas privadas, un crimen que no puede continuar más. Nuestro país enfrenta, es cierto, desafíos colosales, pero también tiene incontables virtudes. En ese entorno, llegó un voluntario que dijo tener todas las soluciones a los variados problemas que nos aquejan, y se propuso un plan, como lo hizo Sherezada en Las Mil y Una Noches, para mantener nuestro interés en su proyecto: contarnos una historia cada mañana durante todo el sexenio, con excepción de sábados y domingos.

Pero conforme pasaron los días, nos dimos cuenta que los relatos no son más que ocurrencias que no significan una solución real a las necesidades de una gran nación como México, las historias empezaron entonces a ser aburridas, molestas, causantes de profundas divisiones, ofensivas. En los extensos relatos se reflejó la insensibilidad de quien se ofreció como salvador hacia causas legítimas y de profundas raíces en la sociedad. Nuestro narrador matutino fracasó con su proyecto de las 1565 y una mañanas, no ha generado en nosotros el deseo de seguir escuchando. Ante la ausencia de realidades hemos perdido el interés, y ahora, ante tantas amenazas externas e internas, el riesgo es que este cuento sea de los pocos que tristemente no alcanzan un final feliz. Necesitamos urgentemente se corrija el plan, o pronto el reino deseará cambiar al narrador, ¿O quizás es momento de tener una Sherezada?

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.