Renovables, pilar del desarrollo sostenible y la competitividad
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Renovables, pilar del desarrollo sostenible y la competitividad

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Renovables, pilar del desarrollo sostenible y la competitividad

09/11/2019

La perspectiva de un muy bajo o incluso nulo crecimiento de la economía de nuestro país en el corto y mediano plazo, si no se modifican estrategias y políticas que se están implementando actualmente, nos obliga como sociedad a ser muy creativos, audaces y disciplinados en el desarrollo de proyectos y unidades de negocio que nos permitan a la iniciativa privada fortalecer a nuestras empresas, brindarles resiliencia ante las circunstancias y las amenazas del entorno, y así poder mantener los empleos.

Cuando hace algunas décadas iniciaron los movimientos ecologistas y de protección al ambiente, el desarrollo y el crecimiento económico necesariamente se entendían ligados a un inevitable impacto negativo para el planeta en términos de contaminación, y cuando éste quería ser disminuido o evitado, parecía un acto de heroísmo empresarial hacerlo, asumiendo los altos costos que esto implicaba.

Además, un elemento estratégico para la prosperidad de cualquier país, siempre lo ha sido la energía, en todas sus formas, pero principalmente la electricidad, un factor que representa un alto costo para la producción de bienes y servicios, y al mismo tiempo es un sector que aporta un gran porcentaje de la contaminación causante de calentamiento global a través de sus emisiones de CO2 cuando se genera quemando combustibles fósiles.

Por fortuna hoy, generar crecimiento y prosperidad, mientras se cuida el medio ambiente, no tiene por que ser una carga. Específicamente hablando de electricidad, la energía renovable se ha convertido ya en un pilar fundamental para promover un desarrollo económico sostenible e inclusivo, generando prosperidad y bienestar de forma justa e igualitaria, creando fuentes de empleo, pero además convirtiéndose en una solución viable para la crisis climática actual.

En aproximadamente 30 años, la población mundial podría alcanzar los 10 mil millones de habitantes, con el 80% de ellos habitando en ciudades, esto, aunado a cambios importantes en la tecnología del transporte terrestre, con automóviles y vehículos de carga tornando al uso de electricidad, está colocando una presión importante en el crecimiento de la demanda de energía. Y hoy, para satisfacer esa demanda creciente con eficacia, mientras se combate el cambio climático y sus impactos relacionados, la única opción que está lista y disponible son las energías renovables, principalmente la solar y la eólica.

Y aunque pareciera que los avances son impresionantes, en realidad necesitamos acelerar al menos 6 veces más su avance si es que queremos alcanzar los objetivos del Acuerdo de París. Por eso es muy importante que los responsables de tomar decisiones en materia de política económica comprendan que hacer una apuesta decidida por la energía renovable, suspender de inmediato las acciones que la obstaculizan e impiden su despliegue, y por el contrario, fomentarla y desarrollar instrumentos que la incentiven, es construir un fuerte pilar que será determinante para alcanzar los objetivos de un desarrollo sostenible verdadero y elevar la competitividad de nuestro país.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.