menu-trigger
ESCRIBE LA BÚSQUEDA Y PRESIONA ENTER

QAnon y los escalofriantes detalles de la toma del Capitolio

COMPARTIR

···
menu-trigger

QAnon y los escalofriantes detalles de la toma del Capitolio

12/02/2021
Actualización 12/02/2021 - 14:50

QAnon son grupos extremistas en las sombras del internet que hicieron suyo el tema del fraude electoral propagado por Donald Trump y fueron centrales en la toma del Congreso de Estados Unidos el pasado 6 de enero. Entender a estos grupos es clave para sopesar los riesgos que corre la democracia del vecino país y qué está en juego en el impeachment II de Trump.

Todo comenzó en un foro de internet a finales de 2017. Un usuario anónimo, haciéndose llamar Q y alardeando tener acceso a las altas esferas del gobierno estadounidense, plantó una teoría de conspiración tan descabellada que rayaba en lo cómico.

Según Q, el entonces presidente Donald Trump estaba combatiendo, de manera secreta por supuesto, a una poderosa secta satánica de pedófilos liderada por las élites de Hollywood y personalidades liberales como la excandidata demócrata a la presidencia, Hillary Clinton, el multimillonario filántropo y financiero George Soros y por algunos funcionarios liberales de muy alto nivel.

La alocada aseveración se hizo viral de tal manera que los seguidores de Q comenzaron a acudir en masa a los eventos de Trump para apoyarlo y buscar guiños y guías en sus gestos y discursos. Trump, al igual que con los grupos supremacistas blancos, evitó a toda costa criticar a estos nuevos acólitos. Y éstos, a su vez, vieron en Trump el único hombre con los aprestos para acabar con estos liberales-pervertidos que querían hacerse del gobierno del mundo.

Ya había un precedente que evidenciaba cómo este tipo de teorías de conspiración podía brincar del ciberespacio para causar estragos en el mundo real. En 2016, durante la campaña electoral que llevó a Trump a la Casa Blanca, un hombre había entrado a una pizzería de Washington, DC, con un rifle de asalto tras haber leído una sarta de noticias falsas que alegaban que en aquel establecimiento se encontraba una red de tráfico de menores y era comandada, nada menos, que por la candidata Hillary Clinton.

Entre los trumpistas de corazón que son parte de QAnon están el exgeneral Michael Flynn, quien fue el primer consejero de seguridad de Trump, pero que tuvo que renunciar porque confesó haberle mentido al Congreso, y la diputada federal Marjorie Taylor Greene, republicana de Georgia, quien ha sido incluso castigada por la Cámara baja por sus referencias a “[Pelosi] es una traidora y eso merece la muerte”.

Como explican los politólogos Joseph Uscinski y Joseph Parent, los grupos conspiracionistas son válvulas de escape para grupos de la sociedad que se sienten amenazados y no representados. Lo particular de QAnon es su fortalecimiento e influencia en el ambiente de las redes sociales –Twitter y Facebook.

QAnon ha sido brutalmente efectivo en propagar sus teorías conspiracionistas y propiciar un medio ambiente en las redes sociales de desinformación y distorsión de la realidad. Perfectos compañeros de viaje de Donald Trump.

El mal chiste del usuario Q finalmente culminó en el asalto al Capitolio estadounidense, cuando cientos de manifestantes con signos de Q en sus gorras, camisas y pancartas irrumpieron en el palacio de la democracia estadounidense para evitar que los demócratas robaran la elección.

Lo que ahora queda claro es que, en las nueve semanas entre la elección y el asalto al Capitolio, la insistencia de fraude por Trump y toda una serie de ideas descabelladas de cómo le robaron la elección fueron hechas suyas por las comunidades virtuales de QAnon. Y justo les llegó el momento de actuar cuando el Congreso estaba certificando la elección el 6 de enero. Era el momento para impedir que esas celebridades liberales y pedófilas se hicieran del centro de poder más importante del mundo, la Oficina Oval.

Lo más revelador en el arranque del impeachment II son los detalles escalofriantes del asalto al Capitolio: más cercanos a un golpe que a un acto vandálico. Ahora sabemos que los vándalos, los líderes de QAnon, estuvieron a metros de atrapar a algunos miembros del Congreso.

Hay evidencia de sobra que al desconocer a su vicepresidente, Mike Pence, Trump incitó a la turba, quien comenzó a gritar: “¡Colguemos a Pence, colguemos a Pence!”.

¿Qué hubiese pasado si la turba se hace de Pence y de Nancy Pelosi? Lo que ya reveló el impeachment II es que la certificación de la elección por el Congreso el pasado 6 de enero estuvo a metros o segundos de haber sido descarrilada.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.