La prevalencia de Trump en la frontera con México
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La prevalencia de Trump en la frontera con México

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La prevalencia de Trump en la frontera con México

21/02/2020
Actualización 21/02/2020 - 15:17

En mayo del año pasado Donald Trump no podía creer lo que estaba sucediendo en la frontera entre México y Estados Unidos. A pesar de todos sus esfuerzos, incluso inhumanos como separar a los niños centroamericanos de sus padres, las aprehensiones de centroamericanos por la Patrulla Fronteriza rompían récord y llegaban a cerca de 150 mil. Más aún, dicen que al observar un video en el que poco más de mil centroamericanos literalmente se colaron por un hoyo en la barda fronteriza entre Ciudad Juárez y El Paso, Texas, Trump explotó.

“Si México no detiene a los centroamericanos, le impondré un arancel mensual de 5 por ciento hasta llegar a 25 por ciento”.

El presidente Andrés Manuel López Obrador despachó a una delegación a Washington que negociaría con Trump y se comprometería a limitar la entrada de centroamericanos. Sin dilación, la flamante Guardia Nacional fue enviada a nuestra frontera sur y norte, dando un giro de 180 grados la política migratoria del nuevo gobierno. De vengan queridos hermanos a la Guardia Nacional impedirá su tránsito hacia Estados Unidos. Las imágenes de la Guardia Nacional repeliendo a la última caravana de Honduras en la frontera sur es la mejor evidencia del cambio total en nuestra política hacia la transmigración de principalmente centroamericanos, pero también de muchas otras nacionalidades del planeta.

El gobierno de Trump ha ensayado múltiples programas y acciones para impedir que lleguen migrantes a su frontera sur. Ya sea para pedir asilo o como en la práctica tradicional, para contratar un coyote e intentar cruzar, sin documentos, a Estados Unidos.

El programa más conocido y odiado fue lo que al Departamento de Justicia llamó tolerancia cero y que el mundo conoció como la separación de niños de sus padres. La separación se realizaba para poder detener a los padres por más tiempo en los centros de detención migratoria y disuadirlos así de llegar a la frontera. El laudo de corte conocido como Flores Settlement 1992, impide que los niños puedan permanecer más de 20 días en un centro migratorio. De manera que el entonces procurador de justicia, Jeff Sessions, conocido por su celo antiinmigrante, se le hizo fácil arrancar a los niños de sus familias.

Como no había preparación para eso, la medida se convirtió en un fiasco administrativo, pues aún hay niños perdidos. Las mujeres de Trump, Melania su esposa e Ivanka su hija, intervinieron directamente contra la medida. Las huestes religiosas, los evangélicos, también se estaban revelando.

Otra medida importante ha sido lo que se conoce como conteo, o metering en inglés. A partir del verano de 2018 los migrantes que llegaban a la frontera para pedir asilo tenían que entrar en una lista de espera del lado mexicano de la frontera. En Tijuana, por ejemplo, se anotan en una libreta. Pues bien, este año ya hay en la lista de espera más mexicanos que centroamericanos. Lo mismo ha sucedido con las detenciones de la Patrulla Fronteriza, en noviembre y diciembre del año pasado, el número de connacionales fue mayor al de centroamericanos, revirtiendo la tendencia de los tres años anteriores.

Desde luego reforzar y construir más bardas en la frontera es una medida más para obstaculizar la llegada de migrantes a Estados Unidos. Estas impiden que los migrantes que pretenden pedir asilo se internen entre las garitas y se entreguen a la autoridad.

Pero lo que le ha pegado con creces al gobierno de Trump son los acuerdos con los países del triángulo del norte de tercer país seguro y los llamados protocolos de seguridad al migrante o permanece en México.

A través de este último programa han sido retornados cerca de 50 mil centroamericanos a las ciudades fronterizas mexicanas, mayormente a Tijuana, para esperar sus audiencias migratorias. Esto ha sido un gran disuasivo. La mayoría de los centroamericanos se están regresando a sus lugares de origen pues las condiciones en México, especialmente en Tamaulipas, son deplorables.

Trump se ha salido con la suya. Presumirá en su campaña electoral que ha logrado mantener a raya a los migrantes de esos “países de mierda” que quieren internarse en Estados Unidos.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.