Ganaron Trump y AMLO; no los migrantes
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Ganaron Trump y AMLO; no los migrantes

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Ganaron Trump y AMLO; no los migrantes

14/06/2019

La solución a la crisis bilateral de amenazar con imponer aranceles para que México frene a los migrantes en tránsito, principalmente del triángulo del norte centroamericano, permitió a ambos presidentes cantar victoria.

Trump ganó doble. Con su amenaza -impondré aranceles a todas las exportaciones mexicanas hasta por un 25 por ciento- cambió el ciclo noticioso que lo tenía contra las cuerdas. El fiscal especial Robert Mueller en su única aparición pública desde que emitió su reporte sentenció: no exoneré al presidente. También, logró que México se comprometiera a incrementar el cerco de seguridad para frenar el flujo de transmigrantes de Centroamérica y aceptar que los migrantes de esa región que estén pidiendo asilo en Estados Unidos, sean regresados a México mientras acuden a la audiencia con un juez migratorio, lo cual puede tardar entre tres meses y dos años.

AMLO celebró que no nos van a imponer aranceles por lo que la economía nacional no se verá afectada por la incertidumbre de una guerra comercial bilateral. Su paciencia con Trump –no subirse al ring pase lo que pase- también le retribuyó en popularidad. Según la encuesta de El Financiero, 84 por ciento de los mexicanos consideran que manejó bien la crisis lo cual incrementó su popularidad de 67 a 72 por ciento.

Ahora bien, la esencia del acuerdo en términos migratorios, según lo expuso el canciller Marcelo Ebrard y el propio AMLO en Tijuana, es la siguiente. México detiene a los centroamericanos en su transitar hacia Estados Unidos y recibe a los que están pidiendo asilo. Tiene para mostrar resultados en 45 días. A cambio, Estados Unidos participará en el plan de desarrollo para Centroamérica y el sur de México.

Es evidente que es más fácil detener que desarrollar. Lo que se ofrece -parar el flujo de centroamericanos- es inmediato. Lo que se espera de Estados Unidos -participar en un plan de desarrollo a Centroamérica- está por verse. Soy escéptico. O es que ahora Trump va a ser más popular con sus bases gastando el dinero del contribuyente estadounidense en “esos países de mierda”, como ha llamado a El Salvador.

En el terreno de los derechos humanos, la sufrirán los migrantes. Cada vez que se fortalece el cerco a los migrantes en tránsito, se incrementan las violaciones a los derechos humanos por parte de la autoridad. Ernesto Rodríguez, quien fue director del Centro de Estudios Migratorios del Instituto Nacional de Migración en el sexenio de Fox y Calderón me explica, hay una estrecha correlación entre detenciones y violaciones.

Con una clara sensibilidad hacia los migrantes, AMLO señaló justo en la mañanera de ayer que se frenaría a la migración centroamericana “a la mexicana”. Es decir, no con medidas coercitivas. Llamó a los connacionales a actuar con humanismo y no con xenofobia. “Donde come uno, comen mil,” citó la Biblia. Admitió que los militares no están entrenados para tratar con los migrantes, pero se elaborará un protocolo con el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados y la Comisión Nacional de Derechos Humanos.

Suena bien. No dudo de sus buenas intenciones, pero no es suficiente. Lo que el gobierno no ha presentado es una visión integral de la migración. El esbozo de lo que por décadas hemos carecido, una política migratoria. Claridad de a dónde queremos llegar y cómo vamos a lograrlo.

No nos confundamos. Es probable que sí disminuyan los flujos por la disuasión que implica la nueva narrativa de control, tanto de México como de Estados Unidos. Pero eso no es el sustituto de una política migratoria.

No sabemos a ciencia cierta qué alienta algunos picos migratorios. Suponemos, por ejemplo, que la crisis de los niños migrantes que llegaron por decenas de miles a la frontera México-Estados Unidos en el verano de 2014 fue provocada por un extendido rumor –niño que llegue a la frontera será bien recibido por la administración Obama. De la misma manera, se considera que los aumentos de los últimos meses responden en parte a las señales que envió la Secretaría de Gobernación -tenemos una nueva mirada humanitaria y les daremos visas, permisos y trabajo. De manera que la muy difundida señal de control por parte de AMLO y Trump podría surtir efecto.

Mi vaticinio es que la nueva narrativa de control y el control mismo en la frontera sur y en el istmo de Tehuantepec disminuirán los números de transmigrantes. AMLO y Trump volverán a cantar victoria, pero no estarán mitigando la raíz de migración: la pobreza, injusticia social y violencia crónica.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.