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El regreso de Estados Unidos al escenario mundial

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El regreso de Estados Unidos al escenario mundial

05/02/2021
Actualización 05/02/2021 - 15:23

En su primera visita a una secretaría de Estado, Joe Biden fue ayer al Departamento de Estado, donde pronunció su primer discurso de política exterior. Estados Unidos regresa al escenario mundial y retoma su papel de líder. “Dejamos atrás el 'América antes que nadie' y regresamos a cultivar nuestras alianzas. “Ya hablé con Canadá, México, Reino Unido, Alemania, Francia, Australia y Corea del Sur”.

La forma es fondo. Trump se tardó casi dos años en visitar el Departamento de Estado. Lo hizo cuando le dio posesión a su segundo secretario de Estado, Mike Pompeo, en marzo de 2018.

La visita está llena de significado. No dejó duda de que la política exterior es prioritaria. Y le dio un fuerte espaldarazo a su flamante secretario de Estado, Antony Blinken: “Cuando habla lo hace por mí”. Y literalmente 'apapachó' a los diplomáticos, quienes fueron objeto de todo tipo de vituperios y rencores durante cuatro años anteriores.

Fue un discurso clásico de un mandatario internacionalista. Un exvicepresidente y exsenador, quien se siente cómodo hablando de cualquier rincón del mundo. Puntualizó los dos conflictos coyunturales: el golpe de Estado en Birmania y la guerra en Yemen. Señaló que ya hay un enviado especial para Yemen, nombró al diplomático de carrera, Tim Lenderking.

Los países que mayor atención recibieron fueron China y Rusia. Está listo para enfrentar la competencia que significa China, pero hay pragmatismo para cooperar: “Estamos dispuestos a trabajar con Beijing cuando a Estados Unidos le interese hacerlo”.

Recordó que el martes pasado se firmó el tratado de armas nucleares con Moscú, fue un “un avance estratégico”, pero le sentenció a Putin, “no se volverán a entrometer en los asuntos internos de Estados Unidos… las acciones agresivas de Rusia –interferir con nuestras elecciones, ciberataques, envenenar a sus ciudadanos– han terminado”.

El argumento central del discurso es que Estados Unidos estará presente en el mundo. Y lo hará retomando los valores de la democracia, los derechos humanos y que la paz y estabilidad son precondición para el intercambio económico.

Insistió en sus temas insignia: el cambio climático, el fortalecimiento de las instituciones internacionales, la democracia y la libertad. “Una prensa libre es central para la democracia.” Sobre cambio climático recordó que ya firmó para que el país se reintegre al Acuerdo de París, para así “tomar medidas guiadas por el ejemplo de integrar los objetivos climáticos en toda nuestra diplomacia y aumentar la ambición de nuestros objetivos climáticos”.

También se refirió a las minorías: “Estoy emitiendo un memorando presidencial a las agencias para revitalizar nuestro liderazgo en los temas LGBTQI y hacerlo internacionalmente”. Añadió, que, a diferencia de Trump, su administración ha “restablecido el compromiso con la ciencia y con la creación de políticas basadas en hechos y pruebas”.

Habló de “los 80 millones de desplazados que hay hoy en el mundo…” y el gran esfuerzo que se está desarrollando para fortalecer el sistema de refugio, anunciando que “estoy aprobando una orden ejecutiva para comenzar el arduo trabajo de restaurar nuestro programa de admisión de refugiados para ayudar a satisfacer la necesidad global sin precedentes”.

Biden no hizo referencia a América Latina, pero sí a México. Dejó claro que nos ve como aliados. Y sólo nos mencionó después de Canadá. Algunos comentaristas en México han señalado que Biden se cobrará el que AMLO visitó, ya en tiempos electorales, a Trump y, sobre todo, la felicitación tardía.

Me parece que Biden está por encima de eso. Sabe que necesita a México en lo económico y estratégico, para ordenar los flujos migratorios y poder desarrollar Centroamérica. Conoce a nuestro país y en su última visita a México como vicepresidente se reunió con AMLO.

Los críticos de AMLO insisten en que jugará la carta nacionalista, pues en ciertos terrenos como el de energías limpias, la democracia y los derechos humanos no coinciden.

Soy de la idea de que AMLO se acomodará con Biden. En su lectura de la historia de la relación bilateral, sabe bien que cuando nos enfrentamos llevamos la peor parte. Biden ya enseñó sus cartas: va por la senda de la cooperación y el respeto. AMLO tiene que mostrar las suyas pronto. Espero no equivocarme, pues desperdiciaría una gran oportunidad y el costo sería enorme para el presente y futuro de nuestro país.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.