Detrás del intercambio estudiantil con Estados Unidos
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Detrás del intercambio estudiantil con Estados Unidos

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Detrás del intercambio estudiantil con Estados Unidos

05/04/2019
Actualización 05/04/2019 - 13:41

Algunos mexicanos que seguimos cotidianamente la relación bilateral México-Estados Unidos nos sentimos frustrados porque nuestros estudiantes no acaban de aprovechar a cabalidad el sistema universitario de Estados Unidos, a saber, el mejor del mundo.

Una manera elegante de decirlo es que el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) no tuvo desparrames positivos en el tema de la educación. En el 2000 había 10 mil 670 estudiantes mexicanos estudiando formalmente programas de licenciatura y posgrado en universidades de Estados Unidos y el año pasado alcanzamos la cifra de 15 mil 468 (Open Doors). México conserva el lugar número 10 en el tablero.

Por su parte los países más poblados, China e India, tuvieron saltos extraordinarios, al igual que Arabia Saudita. China pasó en esos 18 años de 59 mil 939 a 363 mil 341 estudiantes; India de 56 mil 640 a 196 mil 271 estudiantes y Arabia Saudita de cinco mil 273 a 44 mil 432 estudiantes.

¿Qué hay detrás de estos números, es decir cuáles son los determinantes del intercambio estudiantil? Mi colega Gaurav Khanna, economista de la escuela de Política Pública y Estrategia Global (GPS por sus siglas en inglés) de la Universidad de California en San Diego, señala cinco variables que ayudan a explicar estos movimientos.

El primero es la capacidad de pago, si se puede o no pagar. El brinco que logra China en su número de estudiantes en Estados Unidos, especialmente en la última década es extraordinario. Tiene que ver, me explica Gaurav, con el milagro económico chino que a principios de la década del 2000 empezó a crear clases altas bien remuneradas que pueden pagar las colegiaturas de cualquier parte del mundo. Algo que también ayudó fue la apreciación del renminbi chino con respecto al dólar.

Arabia Saudita también incrementó mucho sus números y esto se explica por becas. Todo estudiante saudita admitido en universidades de Estados Unidos obtiene automáticamente una beca del Estado.

El segundo factor es la calidad de las universidades de los países emisores. Aquí hay una diferencia básica entre China e India. En China hay muy pocas universidades que ofrezcan programas de licenciatura de clase mundial. En cambio, en India hay centenas de universidades extraordinarias. De manera que los estudiantes de India prefieren ir a los posgrados y por eso su mezcla hay más estudiantes de posgrado, especialmente de doctorado.

El tercer factor es el mercado de trabajo en Estados Unidos. Es decir, los estudiantes del mundo entero, y claramente los indios, van a Estados Unidos con la intención de quedarse en ese mercado laboral. Gaurav me muestra una gráfica sin desperdicio. Cuando hay recesión en Estados Unidos incluso el número de estudiantes extranjeros que hacen las pruebas de admisión, como el llamado Graduate Record Examinations (GRE), disminuye considerablemente.

El cuarto elemento es el mercado laboral del país emisor. Qué tan reconocido es un grado estadounidense es un elemento clave. Aparentemente en China y en Corea del Sur los egresados de universidades de Estados Unidos tienen una gran demanda. Es decir, la inversión en un grado universitario estadounidense es bien recompensada, lo cual incentiva a los estudiantes. Un dato interesante es, menos de un 5 por ciento de estudiantes chinos de licenciatura tiene beca y el caso surcoreano es similar. Es decir, invierten en serio en lo que consideran un futuro prometedor.

La quinta variable es justamente la demografía y una estructura demográfica con muchos jóvenes. China e India se llevan las palmas.

¿Cómo queda México en el análisis de Gaurav? El intercambio académico con Estados Unidos se ha estancado porque la economía mexicana se ha estancado en los últimos 25 años. El ensanchamiento de las clases altas y medias altas de México no tiene nada que ver con el de China. En relación a la oferta universitaria, México tiene buenas opciones para el grado de licenciatura. Sin embargo, no son tantas las universidades de donde salen estudiantes altamente competitivos para los posgrados en Estados Unidos. Sobresalen, en las privadas el ITAM y en las públicas la UNAM. El mercado de trabajo en Estados Unidos no parece ser un gran atractivo para los mexicanos. En los últimos 25 años, los doctores en economía de las mejores universidades claramente tenían grandes oportunidades en el sector público.

Eso no debe cambiar con la 4T. El secretario de Hacienda, Carlos Urzúa y Graciela Márquez, de Economía, se distinguen por sus doctorados, Wisconsin y Harvard respectivamente. Y finalmente, tenemos la demografía adecuada para tener más estudiantes en Estados Unidos, pero no hay recursos, ni los incentivos se han alineado para aprovechar a cabalidad la vecindad con el mejor sistema universitario del planeta.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.