Apuntes Globales

Extranjeros mejorando los rincones de México

Es hora de darle la bienvenida a los inmigrantes de todo el mundo que están llegando a muchos rincones de nuestro país.

México se está convirtiendo en un país de destino migratorio. La estadística más contundente es el crecimiento exponencial de peticiones de asilo. El año pasado hubo 131 mil peticiones, un aumento de 300 por ciento en relación a 2020. Hace cuatro años, en 2018, no llegaron a 30 mil.

Es evidente, también, que en varias ciudades y rincones del país están llegando extranjeros. En la Ciudad de México, por ejemplo, las colonias Roma y Condesa experimentan una gran afluencia de extranjeros. Se escucha inglés, francés, alemán e incluso acentos sud y centroamericanos de nuestro español. El ambiente de los cafés y vida al aire libre es cada vez más internacional y, desde luego, los precios, especialmente de los bienes raíces, no dejan duda de la renovada presencia de inmigrantes.

Uno de esos rincones de México que está atrayendo extranjeros es La Pitaya, Veracruz. Un pequeño desarrollo campestre no urbanizado, situado en el camino viejo entre Xalapa, capital del estado, y Coatepec, pueblo cafetalero, hoy pequeña ciudad de servicios y turismo.

La Pitaya exhibe una naturaleza con asteroides. Un lugar mágico que, por los efectos del propio desarrollo urbano y el cambio climático, está dejando de ser un bosque de niebla. He visitado el lugar regularmente, una vez al año desde hace tres décadas. El motivo: una hermana que huyó del ex Distrito Federal.

Este verano he pasado algunas semanas en La Pitaya. Sorpresa. Muchos extranjeros han llegado en los dos últimos años. Mi sobrina y cuñada tienen un pequeño prekínder. Pues resulta que la mayoría de los niños y niñas son extranjeros: estadounidenses, alemanes, australianos y españoles.

Picado por la curiosidad, ¿cómo y por qué llegaron aquí?, aproveché mi estancia en esa maravillosa región para realizar entrevistas abiertas e informales, acompañadas por el buen café del lugar.

¿Cuál es el detonador de esta nueva ola de inmigrantes?

La laxitud de la autoridad mexicana ante el Covid-19. “Éste era uno de los pocos países a los que se podía viajar en 2021 sin mostrar pruebas de vacunación”, me compartió más de uno de mis entrevistados.

Otro motivo son los precios. Con algunos ahorros, o con un trabajo vía remota, se vive relativamente bien. Y algunos de ellos se quejan de que “ya están subiendo los precios de los bienes raíces”.

También tiene que ver la belleza de lugar, naturaleza exuberante, buen clima (relativamente templado), se calienta cuando deja de llover, pero las intensas lluvias refrescan.

Todos me mencionaron la cercanía de dos centros urbanos –Coatepec y Xalapa– con acceso a medicina y, en especial, la oferta cultural de esta última.

Acudir al concierto del viernes o sábado por la noche de la Sinfónica de la Universidad Veracruzana es un deleite que cuesta sólo 100 pesos. Cuenta con un moderno y hermoso auditorio con las paredes laterales cubiertas de un extraordinario bajorrelieve esculpido por el artista japonés avecinado en la región, Hiroyuki Okumura.

Estoy convencido de que seguirán llegando inmigrantes a esa región de Veracruz. Más aún, éstos ya están teniendo un impacto positivo. Son consumidores exigentes que están fortaleciendo la agricultura orgánica y mercados de productos locales. Las escuelas serán mejores por la simple razón de que serán más diversas. Los extranjeros, por lo general, especialmente los estadounidenses, tiene una cultura de intensa participación en la educación escolar de sus hijos.

No hay mal que por bien no venga, reza el refrán. Pues resulta que la laxitud de la cuarta transformación en prevenir el Covid-19 acabó teniendo un efecto no esperado y claramente positivo en el tejido social de algunas comunidades de nuestro país.

¿Qué puede hacer el Estado mexicano por esos recién llegados? Dejarlos tranquilos y ofrecerles trámites más sencillos, expeditos y transparentes por parte del Instituto Nacional de Migración.

Siempre hemos exigido que se trate bien a nuestros migrantes en Estados Unidos. Es hora de darle la bienvenida a los inmigrantes de todo el mundo que están llegando a muchos rincones de nuestro país. Y aprovechémoslos para fortalecer el tejido social, que es el alma de nuestro México.

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