Apuntes Globales

Ajustar la regulación bancaria para disminuir las presiones a migrar

La carencia de estabilidad financiera y de oportunidades económicas es factor clave de la migración centroamericana y mexicana hacia Estados Unidos.

Los flujos migratorios de México, Centroamérica y de muchas otras latitudes del planeta siguen saturando la frontera sur de Estados Unidos y provocan roces entre nuestro gobierno y Washington.

Los funcionarios mexicanos deben aprovechar la crisis permanente en que se ha convertido la frontera entre ambos países para trabajar con sus homólogos estadounidenses e iniciar un diálogo renovado en torno a los principales motores económicos de la migración y aumentar la fuerza de las redes financieras entre ambos países.

Una infraestructura financiera sólida entre México y Estados Unidos es fundamental para los negocios transfronterizos con el mayor socio comercial de México.

La banca corresponsal es parte de esa importante infraestructura. Las relaciones entre las instituciones financieras mexicanas y estadounidenses permiten el retorno físico de pesos o dólares utilizados en el extranjero. También facilitan que personas y familias reciban dinero en efectivo a través de remesas.

Según el Banco de México, aproximadamente 6 mil 300 millones de dólares se movieron a través de nuestra frontera común como transferencias masivas de dinero en efectivo el año pasado: dólares de turistas y remesas enviadas por trabajadores mexicanos empleados cerca de la frontera.

La banca corresponsal es un pilar fundamental de la relación económica de México con Estados Unidos. Sin embargo, el descenso marcado en estas relaciones bancarias transfronterizas durante la última década ha creado obstáculos en los negocios y ha hecho que los envíos de dinero sean más costosos para las poblaciones desfavorecidas que dependen de ellos.

Además, hay que sumar los impactos económicos del Covid-19, la interrupción de las cadenas de suministro y la alta inflación mundial. De manera que hay una tormenta perfecta de fragilidad económica que, junto con otras causas, está impulsando la emigración.

Es momento para que los reguladores mexicanos investiguen los problemas que explican el rápido declive de las relaciones bancarias corresponsales y, consecuentemente, tomen acciones para encontrar soluciones prácticas.

México ha sufrido durante dos décadas el impacto de las políticas de ‘reducción del riesgo’, implementadas por las instituciones bancarias de Estados Unidos. Estas políticas iniciaron a raíz de los ataques terroristas de 11 de septiembre de 2001 y paulatinamente han llevado a una caída drástica en las relaciones bancarias corresponsales entre ambos países.

En la actualidad, sólo dos bancos estadounidenses pueden participar en transacciones bancarias corresponsales, a pesar de los rigurosos esfuerzos reconocidos internacionalmente por las instituciones financieras mexicanas para implementar y hacer cumplir estrictamente regulaciones que se alinean y cumplen con las normas bancarias aceptadas en Estados Unidos.

Aunque alguna vez fue necesaria una estricta regulación en torno a la banca corresponsal para aportar transparencia al mercado, la política de Estados Unidos debería ajustarse para reconocer un entorno bancario más seguro, transparente y protegido.

La migración crea roces en la relación bilateral y añade tensiones económicas y particularmente políticas en la administración Biden.

La carencia de estabilidad financiera y de oportunidades económicas es factor clave de la migración centroamericana y mexicana a Estados Unidos. La reducción de las relaciones bancarias corresponsales entre nuestro país y el vecino del norte ha tenido un impacto directo en el empleo a través de incidir en flujos comerciales más lentos.

Estados Unidos es el gran epicentro de las remesas hacia nuestro país. Representan más de 95 por ciento del total. Éstas constituyen la fuente principal o, al menos, una fuente relevante de los ingresos en más de 60 por ciento de los hogares mexicanos que las reciben.

El análisis

El reciente análisis económico realizado por el doctor Robert Shapiro, exsubsecretario de Comercio para asuntos económicos y asesor de políticas económicas de las administraciones Clinton y Obama, evidencia que la regulación y la reducción de riesgos centrada en los bancos mexicanos en la última década se asocia con una mayor lentitud en los flujos anuales de inversión extranjera directa y el crecimiento del PIB en ambos lados de la frontera. Se calcula que, en promedio, la inversión extranjera directa de Estados Unidos a México se contrajo en mil 400 millones de dólares cada año entre 2012 y 2018. Esta investigación también muestra que la sobrerregulación actual de la banca corresponsal perjudica a nuestros connacionales de bajos ingresos.

Si bien el descenso de las relaciones bancarias ha afectado a ambos lados de la frontera, no se puede ignorar la presión sobre el empleo, las oportunidades laborales y la estabilidad económica en el lado mexicano. El fomento de la banca corresponsal seguramente tendrá un impacto positivo en revitalizar las perspectivas económicas en México y eventualmente en reducir ciertas presiones para migrar.

Es hora de revisar la regulación obsoleta sobre la banca corresponsal, pues representa una medida tangible para mejorar la economía de la frontera y de México.

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