La Fiesta Está Viva

Traición poblana, #PueblaEsTaurina

Los taurinos respetamos a la gente que no le gusta o no entiende esta cultura, pero de eso a permitir que se nos prohíba esta tradición centenaria, es muy peligroso como país y no lo vamos a permitir.

El estado de Puebla corre inmenso peligro. Desde la ciudad capital se intenta generar un golpe a las libertades constitucionales de los poblanos. La presidenta municipal, Claudia Rivera Vivanco, ha cumplido dos años de gestión y ya recibe las peores calificaciones a su labor por parte de los ciudadanos y encuestadoras; casos de corrupción, abuso de poder y malversación de recursos son notas comunes en la prensa poblana.

Los ciudadanos mexicanos no podemos permitir que las tradiciones, historia y cultura estén en manos de políticos cuyo objetivo es imponer su criterio. Los políticos y gobernantes deben tener claro que están de paso, que trabajan para los ciudadanos, que los presupuestos que gestionan —la mayoría de las veces de manera oscura y fraudulenta— provienen de los impuestos que pagamos y que exigimos sean invertidos en infraestructura e instituciones que nos den certeza ahora y en un futuro para las próximas generaciones.

Curiosamente el slogan de su gobierno es "Puebla, ciudad incluyente". Desde aquí queda evidenciada la incongruencia, maldad y rechazo a las minorías. En esto último existe una total aberración a la razón, ya que la actual presidenta municipal comenzó su carrera política apenas tres años antes de llegar al puesto actual, lo que evidencia su falta de experiencia, siendo consejera estatal y secretaria de Diversidad Sexual del Comité Directivo Estatal de su partido. Podríamos pensar que una de sus virtudes sería considerar los derechos de las minorías, pero la verdad, como suele pasar entre política y realidad, es otra. Esta mujer en un acto perverso intenta eliminar el derecho al libre acceso a la cultura que tenemos todos los mexicanos, al gobernar prohibiendo. Una de sus banderas es intentar prohibir las corridas de toros en la ciudad de Puebla.

Existen ocho ganaderías de toros bravos en el estado. Miles de hectáreas en perfecto equilibrio ecológico, donde el animal vive con toda garantía y convive con cientos de especies. El valor de la industria de la tauromaquia en nuestro país durante 2018 fue de $6,961,691,274 pesos. Genera la cadena productiva de la tauromaquia, más de 81,000 empleos directos y más de 146,000 empleos indirectos.

Me parece un acto vil, desviar cualquier esfuerzo y recurso por parte de los políticos en la actualidad a no atender la crisis que estamos viviendo, comenzando por la sanitaria, esta pandemia ha puesto en evidencia la incapacidad de muchos gobernantes para actuar con sentido común, anteponiendo las necesidades de la gente, que para eso los tenemos ahí, aprovechándose de la situación para intentar obtener beneficio político.

Los taurinos respetamos a la gente que no le gusta o no entiende esta cultura, pero de eso a permitir que se nos prohíba esta tradición centenaria, es muy peligroso como país y no lo vamos a permitir, menos con mentiras. No podemos perder quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos. Su argumento se basa en una encuesta a 200 personas, ridículo e insultante a la inteligencia y al sentido común. Foros de seis personas en Zoom que se creen una mentira que les han repetido mil veces.

La más absoluta libertad está en poder elegir qué y cómo vivimos nuestras vidas, dentro del marco de la ley y de nuestra Constitución. Tiene usted, presidenta municipal, la obligación de atender la seguridad, que en la capital poblana es muy mala; la salud debe ser su única prioridad hoy en día, así como la reactivación económica de los ciudadanos poblanos, minorías y no minorías.

Alarmante que la ideología que antepone a los animales por los ciudadanos se apodere de los políticos mexicanos. Esto ha sucedido en Puebla. Prohibir no es hacer política. El autoritarismo no tiene cabida.

Recomiendo al gobierno estatal de Puebla estar muy pendiente de los recursos que pudiera percibir la alcaldesa o su gente, como donativos de agrupaciones animalistas a cambio de favores políticos. Así operan.

Permitir que animalistas se filtren en el gobierno es igual de delicado a que se filtren las mafias o el narco. La gente pasa a segundo plano y los políticos gobiernan pagando favores cuando esto sucede.

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