Sembrando para el futuro
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Sembrando para el futuro

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Sembrando para el futuro

08/09/2020
columnista
Rafael Cué
La Fiesta Está Viva

Aguascalientes es sin duda uno de los estados de la República Mexicana más taurinos, no sólo por la cantidad y calidad de toreros con y sin alternativa que genera, por las ganaderías que adornan y enriquecen su campo, sino por la actividad que genera su gente, profesionales del toro y aficionados; eso lo hace el estado más relevante del país en cuanto a tauromaquia.

Su feria es la más importante de América. Este 2020 no ha sido posible, ni feria ni serial de novilladas en la Plaza de Toros San Marcos, una joya de nuestra cultura e idiosincrasia. En el toro destaca la gente valiente, no sólo la que le sale al toro, también lo es quien propone y ejecuta dentro y fuera del ruedo.

Arturo Macías, matador de toros, es un embajador serio de su estado, de su profesión y de su país. Ha ido a jugarse la vida más allá de nuestras fronteras, en su cuerpo están las huellas de la batalla. Arturo es hoy un torero maduro, reflejo del momento personal que atraviesa, de la asimilación de experiencias durante su formación como torero y su enorme vocación y entrega que tiene para el toro bravo.

Durante sus andadas como novillero en España, le llamó la atención que las Figuras cuando consolidaban su carrera, invertían en olivos. Soñador y con enorme confianza en sí mismo, desde entonces se propuso hacer lo propio, pero en su tierra: Aguascalientes.

Apostó por su tauromaquia, su manera de vivir y entender la vida a través de los valores del toro, y hoy su proyecto es una realidad. Es un torero mexicano importante, cuya historia de éxito es de las que debemos contar y emular. Tras más de 20 años de trabajo, planeación e inversión, cuenta con su marca de aceite de oliva extra virgen; manifestando con hechos que la tauromaquia es ecología, no sólo donde vive el toro bravo, sino que la gente del toro realmente entiende el significado de ecología, que dista mucho del concepto urbano que nos ahoga como sociedad. Tener un perrito, vestirlo de niño y llevarlo al parque, no es ecología.

Entre sus olivos, como no podía ser de otra manera, Arturo construyó un cortijo y lo bautizó como “Cuatro Caminos”, en honor al bravo toro de Xajay que desorejó en el mano a mano con José Tomás en la Plaza México en 2009. Al inicio de la pandemia, fue el primero en hacer algo, alternó con José Mauricio y fue transmitido por redes; a unos gustó y a otros no, pero lo hizo, trabajó por el toro y para el toro.

Pasaron los meses y no cesó en su esfuerzo de hacer cosas. El fin de semana pasado, y tras semanas de planeación y trabajo, ofreció al público ávido de toros, un festival gastronómico taurino con todas las medidas sanitarias en función, y al día siguiente una novillada, sembrando para el futuro con cinco novilleros de los más destacados del país: Jorge Salvatierra, José Miguel Arellano, Juan Pedro Llaguno, Pedro Bilbao y Alejandro Adame, ante ejemplares de distintas ganaderías de la región.

La novillada fue corriosa, los cinco toreros estuvieron realmente bien, y de no ser por la espada, muchas orejas se hubieran cortado. Herido resultó Salvatierra, torero con capacidad y concepto que se recupera favorablemente.

Alejandro Adame es el tercero de una dinastía importante de toreros mexicanos. Tres hermanos, tres toreros. Dos matadores de toros y el benjamín, novillero. Desde mi óptica de aficionado son un orgullo nacional, tres hombres dedicados al toro, exitosos y triunfadores. El mayor, Joselito, consolidado; Luis David en vías; y Alejandro, con talento y calidad para llegar hasta donde él quiera. Esto a muchos les molesta, se dice que a los mexicanos les cuesta enorgullecerse del éxito de sus connacionales, pero no a todos, sólo a los resentidos y acomplejados, a quienes no entienden que el éxito llega de la mano, años después, del trabajo, dedicación y entrega a un proyecto.

Alejandro cortó dos orejas, cuajó al novillo y con la espada parece que es un cañón. Macías demostró una vez más que para amar al toro no sólo hay que hablar, sino trabajar y hacer cosas. Con talento y honradez involucró en la promoción al gobierno, que entiende la importancia de la tauromaquia en el país y en su estado.

Enhorabuena a todos, si trabajamos con un mismo fin, de esta pandemia saldremos fortalecidos como sociedad taurina. Sólo depende de nosotros, y como reza el lema de Tauromaquia Mexicana:

“La Fiesta es de todos y todos debemos defenderla”.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.