La temporada grande
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La temporada grande

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La temporada grande

12/02/2019

16 corridas de toros, de noviembre a febrero, cada domingo, un lunes, un martes y un miércoles. “Donde nacen las emociones”, rezó el slogan publicitario; por cierto, el anuncio promocional en televisión fue excelente, utilizando el WhatsApp simulado entre hombres y mujeres jóvenes, que emocionados en los tendidos de la plaza comentaban la pasión única de asistir a una corrida de toros. Enhorabuena al creativo de esta inteligente campaña, invitando a los jóvenes a descubrir in situ y sin complejos ni prejuicios la tauromaquia.

Hacer un balance en este espacio es imposible, muchas y muy buenas cosas se dieron en estas 16 corridas de toros. Se reafirmó la importancia de una fecha que se ha rescatado, con la tradicional Corrida Guadalupana: entradón, ambientazo, la intervención del artista plástico mexicano Rivelino, y en esa tarde la consagración en esta plaza del peruano Andrés Roca Rey, al cortar dos orejas al toro de Jaral de Peñas, octavo de la función. Las dos corridas de aniversario (4 y 5 de febrero) fueron sensacionales, dos encierros estupendamente bien presentados: Montecristo y los Encinos (respectivamente) fueron materia prima para que los toreros triunfaran; los asistentes llenaron el numerado y algo poblaron los generales —para que usted se dé una idea, alrededor de 28 mil personas por tarde, equivalente a casi tres llenos del Auditorio Nacional, lo cual no es poca cosa para un lunes de asueto y martes laboral—. Cátedra poncista el 5, que reavivó la flama de la admiración mutua entre la afición capitalina y el diestro valenciano. Pablo Hermoso de Mendoza ha brindado a México 20 años de maestría, y su actuación de hace una semana es quizá una de las de mayor nivel ecuestre y taurino, la perfección de su rienda y lidia a un gran toro de Los Encinos, maravilló a un público que se ha acostumbrado a la perfección, y eso a veces suele jugar en contra. Sergio Flores ha tenido una gran temporada en La México, cuajó a “Wolff”, bravo y enclasado toro de Los Encinos, el 5 de febrero; este domingo se llevó la “Oreja de Oro” y ha consolidado su camino a ser uno de los toreros más importantes del país, sin duda.

No me dará el espacio para valorar a todos, han sido muchos los toreros que han dejado huella esta temporada, varios dijeron adiós a la profesión, de esta plaza se despidieron El Conde e Ignacio Garibay, y de la profesión lo hicieron Juan José Padilla y Federico Pizarro, con actuaciones de toreros asolerados, plenos en madurez y expresión.

La inauguración fue también apoteótica, con el indulto del bravísimo “Fantasma”, del hierro de Enrique Fraga, por parte del rejoneador sensación, Diego Ventura, que ha hecho una gran temporada mexicana, mostrando su altísimo nivel y por qué es un maestro e indiscutible figura del toreo. Tarde consagratoria para el portugués.

Estuvieron enormes y fallaron con la espada Arturo Macías, con un gran toro de José María Arturo Huerta, y Octavio García El Payo, quien tuvo dos cornadas en dos tardes, tremendo inicio de temporada —en el toro los tiempos son a veces incomprensibles—; ante tanta y cruel adversidad, regresó el queretano para soñar el toreo ante un buen toro de Fernando de la Mora (foto), con 628 kgs.; la espada le privó de cortar las orejas, pero la impronta de su arte y concepto lo colocan como un privilegio para la tauromaquia que debemos disfrutar y paladear los aficionados y aprovechar las empresas.

El toro cobró tributo, tremenda cornada a Fabián Barba, que había cortado ya una oreja. Luis David Adame también cobró el 5 de febrero; su hermano Joselito se consagró el lunes 4 en una tarde rotunda donde ni los reventadores pudieron objetar el momento y condición del hidrocálido.

Antonio Ferrera va ganando adeptos y es del gusto de la capital. Se mantiene e impulsa la corrida de rejones, la cual debe aparecer siempre en la Temporada Grande.

La revelación para muchos fue El Calita, que es un matador desperdiciado por años y que hoy es sin duda una máxima atracción y un pedazo de torero que por derecho propio debe estar en todas las ferias, pues ha llegado para quedarse, dar pelea y enriquecer nuestra baraja taurina mexicana.

Son pocos los caracteres disponibles para tanto que sucedió y que iré desmenuzando en futuras entregas

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.