La felicidad y la bravura
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La felicidad y la bravura

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La felicidad y la bravura

07/01/2020
columnista
Rafael Cué
La Fiesta Está Viva

Estos dos conceptos no tienen una sola definición, considero que son la suma de momentos y sentimientos el primero, y de cualidades en comportamiento del toro el segundo; por eso mismo cada persona tiene una definición distinta en su cabeza y su corazón, tanto de la felicidad como de la bravura, si se es aficionado al toro; sin embargo estas definiciones por muy distintas que sean apuntan hacia un mismo fin, que es el bienestar, en el caso de la felicidad, y para la bravura podríamos pensar en humillación—colocar la cara abajo— al embestir, largo recorrido en la embestida y codicia por alcanzar los engaños.

Ahora bien, dentro de esta similitud hay puntos polarizados, situación que deriva por la pasión que despierta en este caso el toreo; si lo comparamos con el concepto “felicidad”, hay quienes la buscan en la acumulación de bienes, lo cual —como todos sabemos— no garantiza alcanzar el objetivo, pues todos conocemos gente muy rica y no precisamente feliz; en el otro extremo hemos tenido oportunidad de conocer gente que no le da valor alguno a lo material, que busca y encuentra la felicidad por otro camino, como el ayudar al prójimo, disfrutar de la naturaleza, hacer ejercicio, apreciar un atardecer, una sonrisa de un niño, escuchar a personas mayores, etcétera.

Lo mismo pasa con la bravura, al final del camino el objetivo es muy similar, pero las vías a veces son muy distintas, precisamente por esto los aficionados solemos no ponernos de acuerdo al juzgar el comportamiento de un toro bravo; si bien hay excepciones de toros que unifican criterios, como aquel 'Cobradiezmos' de Victorino Martín, indultado hace algunos años en Sevilla, la verdad es que hay líneas muy delgadas en el comportamiento de los toros, me refiero a la bravura con el genio, clase con sosería, movilidad con embestida, matices que pueden confundir, esto sin olvidar que el toreo es un arte, y como todo arte, es de apreciación y por lo mismo subjetivo, al igual que la felicidad.

Los indultos en plaza suelen ser polémicos; precisamente en la primera corrida del año en La Plaza México, el sexto toro, de nombre “Siglo y Medio”, de la ganadería de Piedras Negras, fue premiado con el indulto, hecho que despertó gran polémica entre los aficionados que asistieron a la plaza (alrededor de unos 5 mil) y los que no lo hicieron (que suelen estar muy activos en redes y pasivos para ir a la plaza).

La ganadería de Piedras Negras es de las pocas casas ganaderas en México que tiene hordas de seguidores, algunos rebasan lo de seguidores y son verdaderos fanáticos, lo cual sería bueno si este fanatismo fuese acompañado de objetividad y de respeto a quienes opinan distinto. Que haya pasión es formidable, pero el fanatismo en cualquier ámbito obliga a la pérdida de objetividad, y eso ya desvirtúa la pasión.

Cuando un toro es indultado, hecho irrefutable, siempre he pensado que el segundo acto que valida el indulto es si el mismo ganadero deja al toro como semental en su propia casa o bien recibe ofertas económicas importantes de otros ganaderos para comprarle el toro.

Absolutamente todas las ganaderías mexicanas son recintos de bravura, en todas salen toros buenos y malos, bravos y mansos. Piedras Negras celebra este año 150 años de su fundación, hecho importante para nuestra tauromaquia, ya que esta ganadería fue en la primera mitad del siglo pasado una de las más exitosas en la Fiesta de toros en México. Muchos serán los acontecimientos para celebrar este aniversario, y el polémico indulto de “Siglo y Medio” ha sido un buen comienzo.

El toro fue bravo, sin duda, además contrastó enormemente con el resto del encierro (que no funcionó). Aquí no hay posibilidad de criterios, el toro es bueno o malo, y dentro de estas dos calificaciones hay un sinfín de matices. “Siglo y Medio” fue bravo, un buen toro, muy en tipo, precioso cárdeno claro que le sirvió a Gerardo Rivera para triunfar en la plaza más importante del país. Mi opinión es que el toro no fue de indulto, peleó brevemente en un solo puyazo y en la segunda parte de la faena embistió echando la cara arriba al final del muletazo; por otro lado tuvo enormes cualidades, fue pronto en la embestida y se arrancaba con alegría. En fin, que se polemice sobre un triunfo es mejor a que no pase nada.

Vivamos con pasión la duodécima corrida de la Temporada Grande este próximo domingo 12 de enero: 'El Zapata', Jerónimo y Antonio Mendoza, ante seis de Pozohondo.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.