Antonio Mendoza: pletórico
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Antonio Mendoza: pletórico

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Antonio Mendoza: pletórico

25/06/2019

El romanticismo y la pasión son aspectos fundamentales dentro de la Fiesta de los toros. Los ganaderos son enamorados del toro, de su crianza y su misterio, tienen como obsesión entender, descubrir e interpretar la bravura en el comportamiento de sus animales; el tipo, el pelo, los pitones y el trapío, les provoca insomnio, horas de estudio, vueltas al potrero a caballo, humo de puros que se consumen lentamente, como se incuba la bravura bajo las tardes de sol y las frías madrugadas del campo bravo.

Los toreros, hombres y mujeres a los que un día les envuelve la pasión por crear arte ante un toro bravo, ofrendando su vida a cambio de sólo intentarlo, tienen intensidad en su alma y la sensibilidad especial que desarrollan para vivir la vida a su aire, como auténticos héroes amando al toro, se pasan la vida estudiándolo, sabiendo que en un segundo él puede terminar con ella.

Está también el público que busca en el toreo sentirse vivo, emocionarse a través del arte que emana de la bravura del toro embistiendo, y del valor y gracia de un torero transformando ese poderío en ritmo y belleza; vivir en una plaza de toros cinco minutos de locura colectiva, vía la emoción que provoca el toreo, es alimento espiritual para una vida entera. A quienes quizá no son aficionados de hueso colorado, y que por azares del destino fueron un día a la plaza y les tocó la suerte de vivir esta emoción que ningún otro espectáculo tiene, ya quedaron marcados para el resto de sus días.

Luego están los empresarios, que son los más románticos del universo taurino, gracias a ellos podemos gozar de las corridas de toros y novilladas; arriesgan su dinero, ganan y pierden, sufren y gozan, son la mente detrás de las combinaciones de toreros y ganaderías, sufren el cruel escrutinio del público, incluso antes del festejo. Para fortuna de los aficionados, toreros y ganaderos, estos seres productores de arte — como bien se autonombra Simón Casas— son los más románticos del mundo del toro. Están en medio de vanidades entre ganaderos y toreros, arriesgan su dinero e intentan siempre darle gusto al aficionado y al público.

Hace un par de meses, tres empresas jóvenes del mundo del toro: MDT, Feria Toro y Alma Taurina, organizaron dos seriales taurinos: uno de novilladas y otro con corridas de toros en la mítica y romántica plaza de toros La Florecita, en Ciudad Satélite.

Los resultados, taurinamente hablando, han sido alentadores, surgieron novilleros muy interesantes, siendo el triunfador Sebastián Ibelles. En el rubro de los matadores, se proclamó triunfador el michoacano Antonio Mendoza, torero de muy buen corte y concepto, quien ejecuta el toreo clásico y le envuelve cierto misticismo, basado en buscar siempre la pureza en su toreo; se encontró con un buen toro, de un gran ganadero, quien gozó ayer de las mieles del triunfo, tras una vida dedicada y entregada al toro bravo: Don Fernando Topete, ganadero de Rosas Viejas (dehesa enclavada en uno de los estados más taurinos del país: Aguascalientes), él llevó con honor un toro muy bien hecho, precioso de hechuras. Tanto él como el resto de sus colegas, donaron un toro a concurso para jugarse un premio de 100 mil pesos. A Rosas Viejas le pagó no escatimar en el toro, casi podría decir que fue a la segura, 'Tosijoso' no podía fallar, el destino le deparó a Antonio Mendoza y juntos soñaron y crearon, el toro embistiendo y el torero brotando el sentimiento de meses de olvido, de disciplina, de aferrarse a un sueño sin una puerta abierta. Aquí la importancia del serial 'Pletórico de Gloria', una rendija en el oscuro túnel de los sueños taurinos. 'Tosijoso' traía la llave y Mendoza abrió el sueño. Dos orejas pletóricas, irrefutables, y un golpe de atención para empresas y ganaderos. Aquí hay un torero importante, no es uno más, tiene algo, sabe torear, lo siente y lo transmite. Hay que darle toros, vacas y contratos. Su crecimiento ya depende de todos, él ha sabido demostrar que está dispuesto.

Enhorabuena a todos estos románticos y soñadores que hacen posible que los aficionados gocemos de la Fiesta de toros. Mucha responsabilidad tenemos los del tendido, para mantener esta Fiesta hay que ir a la plaza, ahí se seguirá defendiendo esta cultura centenaria.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.