La Fiesta Está Viva

Así se defiende

El viernes, en el ruedo de la Real Maestranza de Sevilla, se vivió la magia del toreo incluso antes de que diera inicio la corrida.

El pasado fin de semana en España, la tauromaquia como cultura y espectáculo gozó de la reivindicación más importante y contundente que puede tener. El viernes, en el ruedo de la Real Maestranza de Sevilla, se vivió la magia del toreo incluso antes de que diera inicio la corrida. Un cartel formidable, con tres toreros independientes -más adelante resalto por qué es importante este tema- que lidiaron seis toros de una de las ganaderías de mayor prestigio en el campo bravo español, la de Juan Pedro Domecq. Morante de la Puebla, Juan Ortega y Andrés Roca Rey fueron el motivo para que el boletaje posible en la bella plaza sevillana se agotara y se creara un ambiente de felicidad, gozo y expectación en toda la ciudad. Restaurantes, bares, taxis, calesas, hoteles, posadas y pensiones se abarrotaron y empaparon de la embriagante incertidumbre ante una corrida de toros ilusionante.

No me cansaré de escribirlo, Morante de la Puebla es un genio del toreo, nació para enlazar las distintas épocas de la tauromaquia, es el vivo reflejo del toreo de principios del siglo pasado, de la ligazón manoletista, del buen gusto y torería de los años cincuenta, de la extravagancia de los sesenta (hay que ver el vestido rosa mexicano en oro y pasamanería que lució esta histórica tarde), la personalidad de los setenta y así, década por década, el sevillano exhibe enalteciendo las virtudes de cada época taurina con su personal interpretación del toreo, que de suyo ya es maravillosa. No hay quien componga como él, su empaque y profundidad al torear duelen, rasgan las entrañas; y se apodera del sentimiento que todos tenemos dentro y solo algunos nos arrancan para aliviar el dolor de gozar ante la belleza del toreo. A su segundo le cortó dos orejas. Me resulta casi irrespetuoso intentar poner en párrafos lo que Morante hizo sentir. Puso su alma y su cuerpo como ofrenda a la historia de la tauromaquia para refrendar un presente y garantizar un futuro.

Nadie pudo haberlo hecho mejor. Maestro Morante, me rindo ante usted y ante el compromiso de saber defender en la peor crisis taurina de la historia, esta cultura con la sencillez de lo rotundo, de lo pleno, de la esencia del toreo.

Lágrimas de torero

A la misma hora, pero en Madrid, Alejandro Adame se presentó como novillero con caballos en la plaza más importante del mundo, que no la mejor, para mi gusto Sevilla tiene lo que Madrid adolece. El tercero de la dinastía de los Adame estuvo cumbre ante su primer novillo. Sorprendió su toreo de capote, lances bien ligados y bien toreados, mejor arrematados. Faena concisa, seria, estructurada. Capacidad y sentimiento. Muchas emociones a expresar en diez minutos ante un novillo que era un toro. La espada falló, la oreja ganada a ley no llegó. ¡Qué duro es el toreo! Tanto sufrir, tanto esperar, miles de horas de toreo de salón, el miedo insoportable azuzado por la angustia y la incertidumbre. Sale todo bien y la espada no mata y el descabello falla. Una dura lección que lo único que hace es endulzar el triunfo que llegará, sin duda, si Alejandro sigue por ese camino. El toro es agradecido, solo que vende cara la gloria. Lágrimas de hombre en cuerpo de joven que desde niño soñaba ese momento. Enhorabuena torero, el toro te ha dejado entrar en su mundo.

Los independientes

Como todo en la vida, modas vienen y van. En el toreo hablamos y escribimos mucho del “sistema” y casi todo se lo queremos achacar. Sí existe un sistema en el que el toreo ha funcionado. Durante muchos años lo hizo para bien o mal, las plazas estaban atiborradas y los que funcionaban ganaron dinero, así como toda la estructura taurina. Pero en esta vida todo caduca y el sistema ha caducado. La libertad que en el olvido y con su buen toreo han conquistado torerazos como Emilio de Justo y Diego Urdiales, son clara evidencia del nuevo “sistema”. El buen toreo es el que interesa. La variedad nutre la oferta empresarial. El sábado prácticamente a la misma hora, el primero en Madrid y el segundo en Sevilla mostraron y demostraron una vez más lo que hizo Morante el día anterior. El toreo se defiende con toreo. Dando toros y ofreciendo carteles pensando en el público no en el sistema. Dos orejas para cada uno. Premio al olvido, a la injusticia y mezquindad del sistema. Gloria al toreo en el que el toro pone a cada quien en el sitio que merece.

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