China se ve obligada a contraatacar la intimidación comercial de EU
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China se ve obligada a contraatacar la intimidación comercial de EU

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China se ve obligada a contraatacar la intimidación comercial de EU

09/07/2018

Después de que Estados Unidos empezara el pasado 6 de julio la imposición del 25% de aranceles sobre productos chinos con un valor de 34 mil millones de dólares, China se vio obligada a tomar medidas y subió aranceles equivalentes de forma inmediata contra el país que desató arbitrariamente una guerra comercial que pudo haberse evitado.

Desde que EU comenzó la investigación de la Sección 301 contra China, el país asiático siempre ha intentado evitar una guerra comercial tomando una actitud responsable y ha insistido en resolver las discrepancias y fricciones mediante la negociación y consulta. En mayo, ambas partes alcanzaron un consenso de impedir la imposición mutua de aranceles en un diálogo constructivo en Washington. Pero apenas 10 días después, la parte norteamericana lo abandonó y anunció que cobraría gravámenes a bienes chinos. China no quiere una guerra comercial, ni tiene miedo por ésta, además, prometió que no sería el primero en abrir fuego. Sin embargo, ante el incumplimiento de la promesa y la acción arbitraria de EU, China no tiene otro remedio que tomar resueltamente medidas para defender sus intereses legítimos.

De hecho, los aranceles adicionales de EU no se limitan sólo a China, sino también a la Unión Europea, Japón, Canadá y México, entre otros países.

EU justificó su acto diciendo altisonantemente que en el comercio se le ha sido injusto. Sin embargo, es una excusa que carece de lógica. EU promovió la creación del sistema económico, comercial y financiero internacional tras la segunda Guerra Mundial, siendo siempre el creador de las reglas económicas y comerciales internacionales y el líder del orden económico global. Mientras que goza de los beneficios de la globalización económica, eleva y consolida su predominio económico en la distribución de recursos globales, convirtiéndose en el mayor ganador del régimen económico-comercial multilateral y la globalización económica. Con tecnologías avanzadas, las empresas estadounidenses controlan eslabones de alto valor agregado de la cadena de producción y valor global. Disfrutan del dividendo de la globalización económica, y al mismo tiempo, importan a bajo precio una gran cantidad de productos de alta calidad de los países en desarrollo para obtener ganancias monopólicas excedentes. Es obvio que, si EU se ha beneficiado frente a la globalización económica, es irracional que finja como perdedor.

Con el profundo desarrollo de la globalización, la cadena de valor global está cada vez más integrada. China es un importante partidario y participante en la globalización económica y la cadena industrial mundial, y muchos de los productos que exporta son fabricados por las empresas extranjeras radicadas ahí. Cerca del 59% de los productos valorados en 34 mil millones de dólares sujetos a aranceles adicionales de EU, son elaborados por empresas extranjeras en China, de las cuales las estadounidenses representan una parte considerable. La imposición de aranceles contra China es en realidad contra todas las firmas extranjeras en China, incluidas las estadounidenses; hecho que amenazará gravemente la seguridad de la cadena industrial y de valor global y que dificultará la recuperación económica mundial, provocará agitación en el mercado global y afectará a muchas multinacionales y consumidores ordinarios. Es dañino para todas partes. En vez de asumir más responsabilidad en el desarrollo económico global, la mayor economía y potencia del mundo, miope y decepcionante, se metió ya en un callejón sin salida.

“Una causa justa gana amplio apoyo y una injusta encuentra escaso apoyo”. En la economía mundial, la amenazante intimidación comercial con tarifas es una conducta en contra de la corriente de los tiempos. En las relaciones internacionales, el incumplimiento de promesas es una pérdida y un despilfarro de la reputación nacional.

China se opone al unilateralismo y al proteccionismo del comercio y la inversión, y se dedica al impulso de la globalización y la reforma del sistema de gobernanza global. Hará grande, junto con otros, el pastel de desarrollo en el proceso de apertura, y compartirá la oportunidad de desarrollo en el proceso de cooperación. China se mantendrá firme en profundizar la reforma y ampliar la apertura, y está dispuesta a salvaguardar junto con otras naciones el sistema de libre comercio y los intereses comunes de la humanidad.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.