El INAI y sus ausencias
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El INAI y sus ausencias

12/02/2019

La ausencia más importante en el INAI se da a partir del fallecimiento de nuestro compañero comisionado Carlos Bonnin Erales, quien ejerció el cargo tan solo por siete meses, por cierto, con gran camaradería, caballerosidad, diligencia y puntuales conocimientos. Su ausencia pronto será cubierta por la H. Cámara de Senadores. La persona que sea seleccionada, seguramente se desempeñará estupendamente pues los y las candidatas tienen méritos profesionales y conocimientos (aunque, a decir verdad, unos o unas más que otros u otras).

Los integrantes del Senado podrán advertir con las comparecencias cuál candidato o candidata tiene presentes las necesidades del INAI y el camino que debemos seguir institucionalmente frente a una administración gubernamental nueva, que hoy por hoy, parece haber rectificado su opinión sobre las funciones del INAI, lo cual es muy alentador.

Ciertamente, las solicitudes que se hacen a las instituciones, llamadas “Sujetos obligados”, deberán ser respondidas de manera amplia en términos de ley. Si tales respuestas no satisfacen a los solicitantes, éstos podrán recurrirlas ante el INAI para que una vez sustanciado el asunto, se pueda exigir al sujeto obligado ser más puntual, buscar exhaustivamente, o atender mejor, también en términos de ley, la información requerida por el o los particulares. Igual podría ser que el Pleno del INAI validara sus respuestas o solo pida que las complemente, o puede sobreseer si en el camino se cumple con lo solicitado. De no cumplir el sujeto obligado, se le impondrían medidas de apremio y sanciones.

Otra ausencia importante, ya cubierta, fue la del director General de Protección de Derechos y Sanción, a la cual se suma la derivada de la reciente renuncia del Director General de Asuntos Jurídicos, que abre otro importante hueco, y la mañana de ayer se supo que habrá otra Dirección General vacante que no identifico porque no se ha formalizado aún. Y tal vez se den otras… Estas ausencias se resolverán en algunos días, con lo cual esperemos que haya renovaciones y se recojan otras opiniones, otros criterios, otras observaciones; es sabido que un cambio siempre requiere ajustes.

Otras ausencias se dan en el manejo de las políticas públicas. En el Pleno, las diferencias se argumentan y se debaten, se perfilan las resoluciones, sometidas a votación en sesión pública, a veces por unanimidad, otras por mayoría, con votos particulares en otros casos; sin dejar duda por su análisis, el procedimiento legal, que dan clara validez a las resoluciones, que dicho sea de paso son inatacables.

En cuanto a las políticas públicas resulta un poco más complicado, pues un cuerpo colegiado como el nuestro, con 7 titulares, representa 7 ideas, 7 propuestas y tal vez 7 intereses distintos (profesionales y desde luego ninguno malévolo), que no siempre son unánimes. Esta ausencia de conformidad no significa distancia entre los comisionados, pues conversamos, intentamos convencernos unos a otros sobre las conveniencias o inconveniencias de las medidas que se proponen, o de los puntos negativos que algunos ven, pero no hay forzamientos ni linchamientos y lo que debe privilegiarse es respeto.

No obstante, las fuertes divergencias en nuestras decisiones administrativas y en la construcción de las políticas públicas, el INAI no está fracturado, pero sí puede entenderse como si fueran dos por la diferencia de criterios en que parecen coincidir algunos comisionados frente a otros que hemos quedado en minoría y que seguramente la llegada del nuevo comisionado o comisionada permitirá ajustar la balanza. Así lo esperamos.

Por otra parte, tal vez debemos tener más presencia en las comisiones que coordinamos y en las que no formamos parte, pues yo debo confesar mi limitada experiencia en los temas tecnológicos, por lo que me atengo a la confianza en mis colegas que la conocen a profundidad y que llevan la batuta en las decisiones correspondientes, no porque decidan por sí mismos sino por apoyarme en sus explicaciones y buen juicio, con lo que de ninguna manera eludo mi responsabilidad.

En cuanto a las tareas que tengo asignadas, he intentado cumplir con toda mi capacidad, experiencia y conocimiento, y me siento satisfecha de su funcionamiento y muy orgullosa de quienes me apoyan en las tareas correspondientes relacionadas con sindicatos, universidades, personas físicas y morales; las de cumplimientos y responsabilidades en el área de sujetos obligados y las de protección de datos personales en el sector privado.

Por último, otras ausencias meramente administrativas, requieren nuestra atención y la de la comunidad INAI, y en eso estamos, por nuestro ineludible deber de proteger y garantizar los derechos humanos de acceso a la información y de protección de datos personales.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.