Tiempo de sensatez... y de rectificar
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Tiempo de sensatez... y de rectificar

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Tiempo de sensatez... y de rectificar

03/06/2019
Actualización 03/06/2019 - 8:12

En buena hora empresarios y políticos de distintos signos ofrecieron su respaldo al presidente López Obrador ante la embestida de Donald Trump, a fin de que responda a la altura de lo que demandan el decoro y el interés nacional.

Ante esa disposición a la unidad nacional, corresponde al gobierno corregir ahí donde se ha equivocado y así estar bien parados ante las agresiones del vecino del norte.

Primero, que deje de dividir con improperios a la mitad de la población todas las mañanas. López Obrador no es el juez supremo entre buenos y malos. Más grandeza y menos rencores. Todos somos mexicanos.

Hay buena voluntad para cooperar con López Obrador ante los ataques de Trump, y él debería corresponder con la corrección de sus errores más evidentes.

La economía vive el peor momento desde la crisis global de 2009 y la inseguridad es la mayor de la historia.

De acuerdo con el reciente reporte del Inegi la economía crece, con datos anualizados, a 0.1 por ciento.

Tiraron la economía sin que haya crisis externa de por medio.

Demolieron la confianza de los inversionistas.

Con las medidas de EU la situación puede empeorar, por eso es necesario corregir y no quedarnos en la parálisis para excusarnos luego con que “somos víctimas de los aranceles de Trump”, así como los cubanos usan el “bloqueo” para ocultar su fracaso y los venezolanos al “ataque del imperio”.

Cancelaron las obras de un aeropuerto de categoría mundial, financiado en un 70 por ciento por el sector privado, y harán otro en Santa Lucía, en una operación que saldrá 66 por ciento más cara que terminar Texcoco.

Eso hay que corregirlo, porque trae inversión y le da credibilidad a un gobierno que en ese sector la ha perdido.

Congelaron la reforma energética, en la que habían comprometidos 200 mil millones de dólares en inversión.

Destruyeron el programa de Zonas Económicas Especiales, para el que había inversiones por ocho mil millones de dólares en los estados más pobres del sur.

Dijeron que tendríamos un sistema de salud pública a la altura de Canadá y los países nórdicos, pero hasta ahora sólo hay retención de presupuesto para los hospitales, desabasto de medicinas, de insumos y recorte de personal de confianza.

En las dos mil 300 comunidades más pobres del país, donde la población sólo es atendida por médicos pasantes, a éstos les bajaron el sueldo a la mitad: de tres mil 800 pesos a mil 800 pesos mensuales (La Jornada, 27 de mayo).

Todo eso hay que corregirlo. Sería en beneficio del país ahora que se necesita buen juicio y pasos hacia adelante, no hacia atrás.

Los ahorros son bienvenidos ahí donde había gasto inútil, aunque hacerlo a costa de despidos y recortes indiscriminados es inhumano. Y todo porque el gobierno quiere “rescatar a Pemex” con recursos públicos en lugar de hacerlo con un buen plan de negocios que aliente la inversión privada en ese sector.

Para abajo lo proyectos inútiles de una refinería en Dos Bocas, que no tiene viabilidad financiera, el Tren Maya que es un capricho, y Santa Lucía que es una aberración.

Lo que se está haciendo –tirar la economía a un crecimiento anualizado de 0.1 por ciento– no es producto de la 'curva de aprendizaje' del nuevo gobierno, sino de errores en sus decisiones.

Eso daña a la población y la va a perjudicar más en los siguientes meses y años, sobre todo si Trump cumple sus amenazas.

El Inegi señala que en el primer trimestre de este año 10 millones 300 mil trabajadores se encuentran en condiciones críticas de empleo: la cifra más alta desde que se tiene registro.

Los empleados que ganan dos o un salario mínimo fueron 27.8 millones en el primer trimestre: 16.3 por ciento más que en el primer trimestre de 2018.

Apunta el Inegi que quienes ganan más de cinco salarios mínimos mensuales, bajaron 30.2 por ciento a tasa anual.

En el actual cuatrimestre se crearon 299 mil 642 empleos formales, contra 455 mil 651 del mismo periodo del año anterior.

Se cayó la inversión fija, porque no existe confianza en un gobierno que destruye programas y obras indispensables y cambia las reglas del juego.

La realidad exige a gritos que el Presidente corrija.

Por fobias ideológicas echaron abajo la reforma educativa, que era un instrumento indispensable para que los jóvenes salgan bien preparados y puedan competir por buenos sueldos en el mercado de trabajo.

Los millones de pobres no podrán subir por sus capacidades en el escalafón socioeconómico, pero tendrán garantizado el sustento gracias a los subsidios del gobierno.

Esos subsidios, personalizados, a cerca de 26 millones de personas, serán la clave para que Morena se asegure una prolongada estancia en el poder.

La grandeza mandaría pensar en la próxima generación, y no en la próxima elección (diría Churchill).

EU nos amaga con medidas comerciales draconianas. Nos puede ir muy mal.

Hay que estar bien parados. Unidad y sensatez. Corregir lo que se ha hecho mal.

Que el Presidente ponga su parte.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.