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Política y negocios, antes que la salud

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Política y negocios, antes que la salud

11/01/2021
Actualización 11/01/2021 - 8:52

MIAMI, Florida.- En México, y en buena parte del mundo, detrás de una anomalía siempre hay un negocio obscuro.

Cuando el negocio significa la muerte de una persona no estamos hablando de una 'transa' más, sino de un crimen. O de muchos crímenes, como tristemente sucede en México.

Aquí en Estados Unidos la FDA, que es la máxima autoridad científica para aprobar y rechazar la salida de un medicamento al público, hace muchos meses que dio luz verde al Remdesivir para cierto tipo de pacientes en estado grave por el Covid.

En México, el doctor Hugo López-Gatell informó en octubre que Cofepris había rechazado, en dos ocasiones, la autorización del medicamento porque “la evidencia no sugiere una utilidad suficiente”.

O sea que el comité científico de Estados Unidos está equivocado, y la Cofepris que dirige un arqueólogo está en lo correcto. Puede ser.

Sin embargo, en México fue autorizado el medicamento llamado Remivir, que es Remdesivir, como se muestra en la fotografía.

El Remivir (es decir Remdesivir, pero genérico o copia) es fabricado en los mundialmente prestigiados laboratorios de esa potencia tecnológica-científica, llamada Bangladesh.

¿Un asunto político? Sí, como veremos. Pero es un negocio. Un negocio que cobra vidas.

En un hospital de Florida la dosis de Remdesivir es carísima. Puede llegar a costar mil 800 dólares. Es decir, unos 38 mil pesos.

Y en México, la dosis de Remivir tiene un costo de 329 mil pesos. Esto es, casi nueve veces más que el Remdesivir que se aplica en hospitales de Estados Unidos. Y son lo mismo.

Alguien se está haciendo rico en México con Remivir que cuesta 329 mil pesos, cuando se podría adquirir por casi la décima parte.

El hermano de un conocido mío fue internado con Covid en la Ciudad de México, su situación empeoró y hubo que intubarlo a pesar de su relativa juventud.

Había que intentar con Remdesivir. Dos dosis, cuando menos. “Me voy en el primer vuelo a Estados Unidos y lo traigo en los calzones si es necesario”, dijo su hermano. Pero no había tiempo. Se le inyectó el Remivir de Bangladesh. Afortunadamente el paciente (médico) se salvó.

¿Cómo es posible que el genérico, o copia, o lo que sea, cueste ocho, nueve o diez veces más que el original?

Es posible porque le 'limpiaron' el mercado y sin competencia cobra lo que quiera.

¿Qué hace una persona que no tiene 329 mil pesos para pagar un frasco de la medicina de Bangladesh (se necesitan cuando menos dos)?

Se muere, el cuerpo va al crematorio y su nombre pasa a ser un número más de la estadística fúnebre, si es que lo cuentan.

¿Por qué se negó la entrada a México del Remdesivir aprobado por la FDA, y se puede comprar lo mismo pero diez veces más caro?

Lo que suena raro, suena a metálico, dicen.

Sí, una vertiente es el negocio, pero hay otra, que es política.

Remdesivir lo fabrica el laboratorio farmacéutico Gilead Sciences, donde tienen fuerte presencia dos prominentes políticos: Dick Cheney y Donald Rumsfeld.

Cheney fue secretario de la Defensa en el gobierno de George Bush padre, y después asumió la presidencia de la junta directiva de Gilead Sciences.

Dejó de ser el CEO de la farmacéutica para volver a la política y ser vicepresidente de Estados Unidos con George W. Bush.

Rumsfeld, por su parte, fue secretario de Defensa en la administración de George W. Bush, y también se desempeñó como CEO de Gilead Sciences.

Cheney y Rumsfeld son dos exsecretarios republicanos, pero adversarios de Donald Trump.

Ambos firmaron un artículo (junto con los ocho extitulares de Defensa de este país que aún viven), en que advirtieron de las intenciones de Trump de usar a las Fuerzas Armadas en su asalto al poder.

Como ya es del conocimiento del mundo, nuestro gobierno no condenó el asalto al Capitolio en el frustrado intento de autogolpe del presidente Trump. Y sí condenó que lo sacaran de Twitter y Facebook por incitar a la sedición y a la ruptura de la legalidad.

Más alineado con Trump el gobierno mexicano, imposible.

¿Y qué tiene que ver la política con el Covid y el Remdesivir?, se preguntarán los enfermos.

Cuando la farmacéutica Gilead Sciences envió una carta a médicos mexicanos en que explicaba por qué su producto era útil en ciertos casos de tratamiento del Covid, el subsecretario López-Gatell dio una conferencia de prensa (octubre), en la que amenazó:

Gilead Sciences podría ser sancionado por distribuir información sobre un medicamento que no tiene registro sanitario en México, y “por refutar un estudio científico sin evidencia”.

¿Y por qué sí se vende esa misma medicina, con otro nombre, hecha en Asia y muchísimo más cara?

Basada en la resolución de la FDA, Gilead Sciences quiso difundir sus argumentos que refutan al organismo 'científico' del gobierno mexicano que encabeza el muy respetable arqueólogo de Comalcalco, y la farmacéutica fue obligada a callar.

¿Y los que necesitan Remdesivir?

Pueden adquirirlo, pero no el original, el estadounidense, sino el de Bangladesh. Aunque para ello deben conseguir módicos 329 mil pesos.

Mientras, el subsecretario López-Gatell viajó a Buenos Aires a ¿estudiar? una vacuna rusa que no se pone ni Putin.

Negocios y política. Política y negocios.

Hace unos días pusieron una canción de Joan Manuel Serrat en Palacio Nacional (un poema de Miguel Hernández).

Pero ante estos hechos uno tararea otra canción de ese extraordinario cantautor: “tienen doble vida, son sicarios del mal, entre esos tipos y yo hay algo personal”.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.