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En verano volverán los abrazos

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En verano volverán los abrazos

22/11/2020

Miami, Fl.- Hay luz al final de un año en tinieblas por las que se fueron amigos, seres queridos y personas valiosas que deberían estar entre nosotros: Pfizer, asociada con la alemana BioNTech, entregó el viernes a la Agencia Federal de Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), la solicitud de autorización para producir y distribuir su vacuna contra el Covid-19.

En unos días Moderna hará lo mismo, y para este fin de año se espera que en Estados Unidos se pongan las primeras 40 millones de dosis. También vienen otras dos en camino, por lo que tiene fundamento el optimismo de que, al fin, podamos abrazar a nuestros seres queridos.

Quizá a partir de entonces los gobernantes en todo el mundo comenzarán a respetar y apoyar a los científicos, en lugar de degradarlos e insultarlos, como ha ocurrido aquí en Estados Unidos.

Será el triunfo de la integración étnica, cultural y política. Y se lo deberemos, en parte, a una mujer, Ángela Merkel, que apoyó con varios cientos de millones de euros tomados de los impuestos de los alemanes, para promover la investigación del virus.

Dos de los suyos, un matrimonio de inmigrantes turcos que estudiaron medicina en Alemania y recibieron financiamiento oficial para su laboratorio, BioNTech, lo lograron: sacaron la vacuna que hoy hace ver esa luz entre las tinieblas de 2020 que devoró personas, empresas, empleos, carreras, sueños.

Fue una proeza de la ciencia, realizada por investigadores a los que se les dio la oportunidad de estudiar y trabajar, se les alentó, y llegaron a esta maravilla que describe The Washington Post: “ambas vacunas (Pfizer-BioNTech y Moderna) usan un fragmento del código genético del virus para indicar a las células que fabriquen la proteína de punta en la superficie del coronavirus, enseñando al sistema inmunológico a reconocer la realidad”.

Las primeras personas en ser vacunadas (aquí en EU), seguramente serán los integrantes del personal médico, enfermeras y paramédicos, que se han jugado la vida para salvar las de otros, y deben llegar intactos hasta el rescate del último enfermo.

Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, dijo que junio, julio, a finales de la próxima primavera y comienzo del verano, las personas no prioritarias (los últimos de la fila) podrán ponerse la vacuna.

Esto es, al inicio del verano se habrá logrado inmunizar a muchas personas, por lo que la enfermedad no se podrá propagar. Estamos hablando del fin de la epidemia.

La vacuna de Pfizer-BioNTech tiene 95 por ciento de exactitud, se conserva y transporta -70 grados Celsius, y será distribuida en neveras portátiles con hielo seco que la propia compañía fabricó. La segunda dosis debe aplicarse (en ambos casos son dos) tres semanas después de la primera.

Moderna, su vacuna, tiene efectividad de 94.5 por ciento, dura un mes en la temperatura de un refrigerador doméstico y más allá de ese tiempo es necesario guardarla a -20 grados Celsius. La segunda dosis debe ser inyectada un mes después.

¿Vacunarse o esperar a ver qué tal les va a otros? ¿Qué tan creíbles son?

Elisabeth Rosenthal, experimentada periodista en temas de salud del periódico The New York Times, entrevistó al doctor Fauci, y le contestó: “tienen la máxima credibilidad”.

La entrevista de Rosenthal a Fauci tiene especial importancia porque es la autoridad sanitaria más creíble en este país, y mucha gente dice que se vacunará “cuando Fauci lo haga”.

¿Cuándo sabremos que está bien vacunarse? le pregunta la periodista, que además es médico:

Es bastante fácil cuando tienes vacunas con un 95 por ciento de efectividad. No hay nada mejor que eso, respondió Fauci.

Pidió apreciar -para tranquilizar a los escépticos-, “el proceso mediante el cual se toma una decisión. La empresa analiza los datos. Mira los datos. Luego, la empresa envía los datos a la FDA. La FDA tomará la decisión de realizar una autorización de uso de emergencia o una aprobación de solicitud de licencia. Y tienen científicos de carrera que son realmente independientes. No están en deuda con nadie. Luego está otro grupo independiente, el Comité Asesor de Vacunas y Productos Biológicos Relacionados. El comisionado de la FDA ha prometido públicamente que actuará de acuerdo con la opinión de los científicos de carrera y del consejo asesor.

Elisabeth Rosenthal le hace la pregunta que casi todos se hacen, acerca de si serán los científicos (y no los políticos ni los intereses comerciales) los que tendrán la última palabra.

Fauci no lo duda: “Sí. Sí”.

¿Cuándo llegarán a México las vacunas?, nos preguntamos nosotros.

Es la gran inquietud, pero es muy posible que en el primer trimestre del próximo año estén las que, afortunadamente, encargó el canciller Ebrard. El problema será distribuirlas, porque están rotas esas cadenas del sistema de salud.

Mientras, a cuidarse. Aún habrá decenas de miles de muertos más.

Debe ser terrible para una familia saber que su hijo, su hermano o su esposo, fue muerto por la última bala de una guerra.

Una anécdota personal:

A mediados de la semana me habló un amigo, de primera, aunque obsesivo y algo paranoico: “Vacúnate contra la influenza. Pero vacúnate ya. En Estados Unidos si te da influenza pega durísimo, mucho más fuerte que en México. Además, si te da Covid, con esa vacuna es menos agresivo, etcétera, etc.”

La escribí a mi doctora en México y contestó de inmediato: “Síííííí. Aquí no hay vacunas, no las podemos conseguir, ¿usted cree?”

Caminé hacia un centro médico, con los bolsillos temblando, advertido de lo caro que son aquí los servicios de salud.

Me dijeron que sí, que tenían la vacuna. Llené un cuestionario eterno y al cabo de media hora estaba con el brazo descubierto en el cubículo de una doctora. Tomó signos vitales, me revisó los oídos, hizo preguntas, y procedió. ¡Plack!

Pasé al área de caja. -¿Cuánto es?

-¿Tiene seguro médico?

-No.

-Entonces no es nada. Que pase un bonito día.

Después de dar las gracias unas cuatro veces, salí pensando: qué neoliberales tan raros. En el país emblema del egoísmo capitalista, con los impuestos de los contribuyentes compran vacunas para todos.

Y centros de salud privados no cobran un peso por recibirte, examinarte y ponerte la vacuna.

Algo han hecho bien estos condenados neoliberales.

Y algo se está haciendo mal donde ni siquiera llegan las vacunas contra la influenza.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.