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A Trump le falló el VAR (Barr)

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A Trump le falló el VAR (Barr)

03/12/2020
Actualización 03/12/2020 - 8:47

MIAMI, Florida.- El conductor del Uber bajó el volumen del programa de radio en español que venía oyendo ayer en la mañana –un huracán de voces contra las recientes elecciones–, y respondió a mi pregunta: “Sí, sí creo que hubo fraude”.

-¿Y cómo fue el fraude?

-Lo hicieron con máquinas desde el extranjero. Cambiaron los votos… Pero no hay más nada que hacer. No se puede contra toda esa maquinaria que intervino… Ya dejaron solo al hombre (Trump). Está embarcao. Se quedó solo.

Trump es un mártir viviente para decenas de millones de ciudadanos de este país, que creen en las fake news y en el discurso de su líder que aún sostiene que hubo fraude y el ganador de las elecciones fue él.

En otras palabras, Biden será un presidente usurpador para casi 40 por ciento de la población.

Pero Barr le falló a Trump a la hora buena. El fiscal general, secretario del Departamento de Justicia, su gran amigo William Barr, el más cercano en la cúspide del gobierno, no pudo sostenerse en la falsedad del 'fraude'.

El martes se desinfló en una entrevista con AP: “Los fiscales estadounidenses y el FBI han estado investigando y no han encontrado ninguna evidencia de fraude electoral, a escala que incidiera en el resultado de las elecciones”.

La declaración de William Barr, quien había sido un entusiasta difusor de la faramalla del 'fraude', se dio después de que los seis estados donde se centró la batalla de Trump por revertir los resultados de las elecciones, certificaron el triunfo de Joe Biden.

Georgia, Michigan, Nevada, Pensilvania, Wisconsin y Arizona, cuyos funcionarios electorales fueron presionados por Trump o sus abogados para no certificar los resultados, lo hicieron.

“Se quedó solo el hombre (Trump). Está embarcao”, dijo Juan Carlos, el chofer del Uber que tomé ayer temprano, mientras retroalimentaba su creencia en el 'fraude' con una sobredosis de opiniones de gente que, a micrófono abierto en una estación de radio que llega a millones de personas, exponían sus teorías acerca del 'robo' de la elección presidencial.

No sólo Trump está embarcao por una conspiración en toda la línea contra la democracia en Estados Unidos. Al parecer, son varios en esa situación.

La retractación de Barr, por ejemplo, fue tomada con humor por Joe Biden. En una conversación con el periodista y escritor Tom Friedman –publicada parcialmente ayer por The New York Times–, el presidente electo le dijo en broma: “Barr me habló preguntando si puedo incluirlo en el programa de testigos protegidos, por respaldarme”.

En este caso, como casi siempre en política, nada hay más serio que una broma.

Lo hecho por algunos cercanos a Trump contra la democracia y la credibilidad en el sistema electoral, es lisa y llanamente un delito. Dejar sin castigo a los protagonistas de ese golpe al pecho del sistema político estadounidense sería funesto para la administración Biden, porque no lo van a dejar gobernar.

Y en cuatro años, como si nada hubiera pasado, estarán de nueva cuenta en la boleta electoral, con Trump de candidato, para llegar al poder por la vía que quisieron destruir: la democrática.

Algo huelen en el equipo derrotado. Trascienden los preparativos para cubrir la retirada.

En los medios hay versiones creíbles de que en el círculo íntimo del presidente Trump se evalúa la posibilidad de que éste otorgue un 'indulto preventivo' a sus tres hijos, a su yerno y a su abogado Rudolph Giuliani.

Donald Trump Jr. necesita el indulto por sus contactos con la inteligencia rusa, en 2016, para obtener información contra Hillary Clinton en la elección presidencial de ese año.

Jared Kushner, por dar información falsa a autoridades federales acerca de relaciones en el extranjero, con fines supuestamente ilegales.

Más difícil es la situación de Eric e Ivanka Trump, porque sus flancos aparentemente vulnerables son temas fiscales, y la inmunidad que otorga el presidente no aplica a delitos locales o estatales, como son los impuestos.

Giuliani está comprometido en una investigación sobre negocios en Ucrania.

Todos necesitan que su jefe, y aún presidente de este país, les dé el indulto preventivo. Presienten lo que viene, y están preocupados.

Barr ya se bajó de ese barco: “no hubo fraude”, concluyó el fiscal que contribuyó a esparcir esa mentira que ahora creen decenas de millones de personas: “a Trump le robaron la presidencia”.

Por eso el humor ácido de Biden: “Tal vez quiere ser testigo protegido”, bromeó. ¿Bromeó?

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Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.