Uso de Razón

Votar por la Santa Muerte

El Presidente está del lado de la muerte, adentro y afuera de México. Su candidata y su partido ofrecen continuidad. Votar por Morena es votar por la Santa Muerte.

A querer o no, el domingo a las 20:00 Claudia Sheinbaum Pardo tomará su lugar en el segundo debate por la Presidencia de la República como la candidata de la Santa Muerte.

Las camisetas negras con el emblema de la Iglesia de la Santa Muerte que llevan la leyenda: “Un verdadero hombre nunca habla mal de López Obrador”, no son una anécdota.

Son la imagen de un gobierno necrófilo. Es decir, que disfruta con la muerte.

Seguidores de AMLO, y al menos un alto funcionario federal y consejero del Presidente en materia de comunicación social, Jenaro Villamil, presumen con orgullo la camiseta de la secta asociada a ritos satánicos y trasiego de drogas.

López Obrador salió a defender a la secta llamada Iglesia de la Santa Muerte como si fuera una religión más. Así lo ve él.

Se han encontrado fosas clandestinas con cadáveres humanos debajo de altares de la Santa Muerte, la secta que presume Morena en su camiseta: “Un verdadero hombre nunca habla mal de López Obrador”, nos dice una calavera que con el índice en la boca ordena callar.

Ese es el gobierno que Claudia Sheinbaum saldrá a defender en el debate del domingo en los Estudios Churubusco.

“La obra del presidente López Obrador”, dijo ayer.

Nunca habíamos visto a un Presidente que se burlara públicamente de los derechos humanos.

López Obrador lo hizo el martes en su conferencia matutina, al hablar de los paramédicos asesinados y calcinados en Celaya, luego de que fueran atacadas tres ambulancias por grupos criminales.

Pidió que vayan a investigar el caso “los de Latinus, o los de Derechos Humanos”, y remató con sendas carcajadas.

¿Continuidad al gusto por la muerte?

¿Continuidad a la burla de los derechos humanos?

Sí, mientras Sheinbaum no se deslinde, así es.

Votar por Morena es votar por la Santa Muerte.

La muerte no le inmuta al Presidente que entregará un país con más de 184 mil asesinatos dolosos.

Noventa y cinco cada día.

Uno cada quince minutos.

El gobierno que saldrá a defender Claudia Sheinbaum el domingo es el que tiene en su haber 50 mil 822 personas desaparecidas entre diciembre de 2018 y el 24 de abril de este año.

La cifra de niños muertos de cáncer debido al desabasto de medicinas oscila entre los 5 mil y 6 mil infantes, sólo en los tres primeros años de gobierno de López Obrador, de acuerdo con información de Associated Press (AP) que verificó los datos.

En México murió tres veces más gente que la media mundial por el covid-19.

Quinientos seis mil personas que no debieron morir durante la pandemia fallecieron por el desdén hacia la muerte del gobierno que lleva a Claudia Sheinbaum como candidata a dar continuidad al régimen necrofílico.

La esperanza de vida de los mexicanos cayó cuatro años durante la pandemia.

En la Ciudad de México, gobernada por Sheinbaum, la esperanza de vida cayó aún más: 7.3 años, con datos verificados por Animal Político.

Durante el gobierno de López Obrador, 117 mil 301 personas han emprendido desplazamientos masivos obligados por la violencia que el Presidente y su candidata mienten al decir que va en franco descenso.

Por primera vez en la historia, desde que hay contabilidad, en la frontera estadounidense han detenido y expulsado a mexicanos en 2 millones 800 mil ocasiones.

En el gobierno donde se realizan sacrificios rituales (ayer degollaron una gallina en el Senado, “para que llueva”) y se publicitan con orgullo a sectas con ritos satánicos, México ha vuelto a ser el país número uno en migración ilegal de sus habitantes a Estados Unidos

No van por falta de empleo, sino que huyen de la violencia.

El Departamento de Estado y Amnistía Internacional señalan que en México los derechos humanos se violan a diario. El Presidente manda a volar esos informes.

Se ríe de los derechos humanos.

Los cárteles criminales realizan secuestros masivos: 66 personas fueron levantadas por uno de ellos hace dos semanas y las soltaron cuando quisieron. Al Presidente nada le inmuta.

México se ha convertido en el productor número uno de fentanilo en el mundo, con lo que se mata a unas 100 mil personas al año en Estados Unidos. López Obrador lo niega.

La principal causa de muertes de jóvenes en Estados Unidos es por consumir fentanilo que producen en México los grandes cárteles, con precursores chinos.

Y la principal cauda de muerte de jóvenes en México es por violencia criminal.

Ese problema, las muertes de jóvenes por consumo de fentanilo, no tarda en llegar a México como una crisis de salud pública, por lo barato de su producción.

La vida dejó de tener valor. Como la ley, tampoco la tiene.

El gobierno del presidente López Obrador trajo a México a tropas de asalto del Ejército ruso a desfilar en el Zócalo capitalino, en medio de una invasión criminal a Ucrania.

He visto videos en que niños ucranianos preguntan por sus papás. Pegan sus retratos en las paredes de la ciudad de Mariupol, para encontrarlos.

Los rusos se han robado más de 19 mil niños ucranianos y se los llevan a su país para darlos en adopción.

No son opiniones, son hechos.

A los que invaden a un país vecino, matan, secuestran, destruyen la vida de gente pacífica, nuestro Presidente les da cobijo político.

Y a las tropas de ese Ejército, criminales de guerra, las invita el gobierno de López Obrador a desfilar en nuestro país.

Traerlos es darles apoyo.

El Presidente está del lado de la muerte. Adentro y afuera de México.

Su candidata y su partido ofrecen continuidad.

Votar por Morena es votar por la Santa Muerte que ostentan en sus camisetas negras.

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