Uso de Razón

Crímenes anunciados

López Obrador negó de manera rotunda que existiera el peligro de que el crimen organizado interviniera en el proceso electoral. Ahora se paga con muertos ese negacionismo.

Que esta sea la campaña con mayor violencia criminal de la historia contemporánea se debe a la negativa del Presidente a admitir la realidad.

El negacionismo, tan presente en distintas problemáticas que se viven en el país, en campaña cobra vidas de candidatos, aspirantes y dirigentes de partidos.

Así también se han dado las muertes de niños que no tuvieron medicinas para sus tratamientos contra el cáncer.

Y 506 mil muertes por covid que no debieron ocurrir.

Estas últimas no fueron muertes violentas, pero obedecen a la misma falla: la negativa del Presidente a aceptar la realidad.

Ante el asesinato político número 24 o 25, ahora contra la candidata de Morena a la presidencia municipal de Celaya, el Presidente reaccionó y le echó la culpa al gobernador panista de Guanajuato.

Salió a responder con una frase hecha para llevarse los titulares de periódicos y noticiarios, y salvar su imagen: “El gobernador gobierna, pero no manda”, acusó.

Pura politiquería. Nada de acción preventiva.

Aunque el gobernador de Guanajuato sea del PAN y el Presidente sea de Morena, son cargos ejecutivos y deben ponerse de acuerdo, trabajar juntos.

Lo mismo con otros estados como Michoacán, Guerrero y Veracruz, donde señalan la firma consultora Integralia y la organización Laboratorio Electoral (nota de David Saúl Vela, ayer en EL FINANCIERO), que no hay condiciones para realizar comicios.

En sus conferencias matutinas el Presidente se sigue peleando contra el Tribunal Electoral porque según él es “la Santa Inquisición”, porque le objetan la propaganda en favor de su candidata presidencial, contenida en su reciente libro que publicó en tiempo de veda electoral.

Y ataca las encuestas que no ponen su popularidad por las nubes. Discute y agravia por unos puntos más o menos.

Confirmado está que hace seis años la mayoría se equivocó al elegir a un agitador y no a un presidente.

Ahora que el crimen organizado mata candidatos, secuestra a otros y amenaza o realiza atentados, el Presidente dispara inútiles frases de propaganda.

Lo que vemos son crímenes anunciados, que él desestimó.

Ante las advertencias del peligro de que ocurra lo que ahora está ocurriendo, López Obrador lo negó rotundamente.

“No hay ningún riesgo, el país está en paz, hay tranquilidad, hay gobernabilidad; estamos en campaña o en vísperas de iniciar la campaña el 1 de marzo y todo muy bien”.

“No vemos nosotros el que se desate la violencia política, electoral; va a seguir la misma tendencia a que disminuyan los delitos, sobre todo los homicidios. Tenemos 20 por ciento menos de homicidios y seguimos trabajando, no hay ningún problema”, ratificó el pasado 14 de febrero.

Días antes, en un foro organizado por El Universal, magistrados del Tribunal Electoral señalaron que la influencia del crimen organizado en las elecciones es una problemática que debe reconocerse y atenderse.

El magistrado De la Mata señaló que a nivel local hay “historias de terror” sobre las repercusiones del crimen organizado en tribunales y consejos electorales. Sin embargo, “no se habla de estos temas”, dijo.

Citibanamex también alertó del riesgo: “Hay una alta posibilidad de la intervención del crimen organizado en las elecciones del 2 de junio próximo, donde se elegirán 20 mil 263 cargos en todo el país, entre ellos la Presidencia de México”.

“El riesgo de que el crimen organizado intervenga en las elecciones de junio próximo es alto, en nuestra opinión”, declaró Nydia Iglesias, directora de Análisis Político en Citibanamex.

Citado por Forbes, el (entonces) presidente del Tribunal Electoral señaló que uno de los retos más alarmantes para la elección 2024 es la presencia del crimen organizado, pues “ha permeado en todos los rincones de la vida cotidiana”.

Otro ministro del tribunal afirmó que “la violencia por grupos criminales en las elecciones es un elefante en el cuarto de la democracia mexicana y visibilizar el primer paso para remediarla”.

¿Cuál fue la respuesta del Presidente?

Palabras, frases de negación de la realidad, culpó a periodistas y señaló que esas cosas se dicen porque ahora hay libertad de expresión.

“Ante la advertencia de Citibanamex sobre un riesgo alto de intervención del crimen organizado en los próximos comicios, el mandatario federal comentó que la muestra de que las próximas elecciones no corren peligro es que los grupos políticos y líderes se pueden expresar sin problema, debido a que en su administración no existe la censura ni la represión”, nota de Sergio Ramírez en La Razón, el pasado 15 de febrero.

Usted lo leyó.

México padece, y paga con muertos, el resultado del negacionismo del Presidente.

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