Uso de Razón

La catastrófica herencia de Rocío Nahle

La próxima Presidenta recibirá una bomba que, para desactivarla, tendrá que romper con la política energética de la presente administración y regresar a la de Peña Nieto.

Señora presidenta de México (2024-2030), recibirá usted una bomba que, para desactivarla, tendrá que romper con la política energética de la presente administración y regresar a la de Enrique Peña Nieto.

Un sacrilegio imperdonable, pero inevitable.

Si su apellido es Gálvez le van a tomar pozos petroleros o carreteras y no pasará a mayores.

Pero si su apellido es Sheinbaum le sucederá algo grave: la van a excomulgar.

El choque de la próxima Presidenta con el poderoso mandatario saliente será por cortesía de la exsecretaria de Energía y cabeza del Consejo de Administración de Pemex y CFE, Rocío Nahle.

Un solo dato ilustra el daño causado a México por Rocío Nahle, que era la encargada de decirle ‘no’ al Presidente:

Pemex, caso único en el mundo, no gana dinero al refinar petróleo. Por cada barril procesado pierde 35 dólares.

Así lo señala un estudio presentado este mes por el doctor Francisco Barnés de Castro, una autoridad en la materia y exrector de la UNAM.

Otro dato:

Ninguna gran empresa petrolera pierde dinero.

Al contrario, les ha ido muy bien en estos años. Salvo a Pemex.

Petróleos Mexicanos pierde 257 millones de pesos por hora.

Enrique Quintana, economista y director de este diario, apuntó en una columna reciente que de enero de este año a junio de 2027 Pemex debe pagar 38 mil millones de dólares.

Y que el sexenio terminará “con una aportación neta del gobierno federal a Pemex de alrededor de 1.5 billones de pesos”.

En efecto, no hay finanzas públicas que aguanten esa sangría.

Señala el doctor Barnés en Retos y perspectivas para el sano desarrollo de Pemex, que de los 983 mil millones de pérdidas netas que la petrolera estatal acumuló en los últimos cinco años, 80 por ciento correspondió a Pemex Refinación (TRI).

Refinar es un negocio marginal, pero es un negocio, de lo contrario no existiría. Salvo en el México de la 4T.

Por un barril de petróleo refinado, la brasileña Petrobras tiene utilidad de cinco dólares con 62 centavos.

Exxon gana tres dólares con 19 centavos por barril refinado.

Pemex, en cambio, pierde 35 dólares con 17 centavos por barril refinado.

Lo que el Presidente prometía como un gran negocio en sus sucesivas campañas –vender productos refinados en lugar de petróleo crudo– ha sido un desastre colosal.

Quien debió advertirle de lo equivocado de la apuesta era su secretaria de Energía, Rocío Nahle (el agrónomo no cuenta). No lo hizo. Le siguió la corriente. Hizo millonarios a sus compadres con contratos por asignación directa, y amarró la candidatura al gobierno de Veracruz.

Rocío Nahle nos dejará una nueva refinería, en un pantano (se va a inundar con un aguacero), que destruyó cientos de hectáreas de manglares, y su costo va en 18 mil millones de dólares cuando se dijo que iba a costar ocho mil millones de dólares.

Con ese dinero se pudo haber comprado tres o cuatro refinerías en Texas, llave en mano, produciendo.

Apunta el doctor Barnés de Castro que “a pesar de estas aportaciones de capital, los pasivos a finales del tercer trimestre de 2023 son 250 mil millones de pesos mayores que a finales de 2018″.

Producir un barril de petróleo costaba, en 2018, 30 dólares con 60 centavos. Ahora cuesta 48 dólares.

El patrimonio de Pemex es negativo (-1.6 billones de pesos).

Pemex ya no es “de los mexicanos”, sino que pertenece a los acreedores.

Con la reforma energética del sexenio anterior, el Estado mexicano no gastaría un peso por cada barril producido, y ganaba hasta 80 centavos por cada dólar de utilidad.

No perderíamos dinero: ganaríamos.

Al final de sexenio pasado había una fila de empresas privadas con más de 200 mil millones de dólares en la mano para invertir.

El gobierno, por ideología, ignorancia o las dos cosas, optó por cerrarles las puertas y perder cientos de miles de millones de pesos. Más de un billón.

Ese dinero tirado a la basura es de los mexicanos, no es “del gobierno”.

Los pobres pagan las consecuencias del derroche de dinero que debió usarse en bienestar, aunque no lo sepan.

El 77. 9 por ciento de la población de Chiapas carece de acceso a la seguridad social, 74 por ciento en Oaxaca y 72 por ciento en Guerrero.

Mueren sin atención médica.

Presidenta, no hay camino.

Usted va a chocar con el mandatario que se va, por la política energética.

COLUMNAS ANTERIORES

Urzúa o Nahle, la decisión clave
No más narco

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.