Uso de Razón

La metamorfosis de Biden

Joe Biden acaba de poner sobre la mesa un proyecto presupuestal que propone cobrar impuestos por “ganancias no realizadas”.

MIAMI, Florida.- El político centrista, con rasgos conservadores, acaba de poner sobre la mesa un proyecto presupuestal que en su parte recaudatoria ‘rebasa por la izquierda’ a los ‘progresistas’ de su partido, como los senadores Berni Sanders y Elizabeth Warren.

La propuesta fiscal de Biden consiste en poner un nuevo impuesto, de 20 por ciento, a los que ganen más de 100 millones de dólares al año.

Es decir, grava las ganancias de los megamillonarios.

No los grava por ser ricos, como han planteado Sanders y Warren en un contexto de lucha de clases, sino por sus ganancias.

Con un elemento nuevo: propone cobrar impuestos por “ganancias no realizadas”.

Eso es: si alguien ganó equis millones de dólares porque sus acciones le dieron ese rendimiento, pero no los cobró sino que los dejó ahí, en el papel, igual debe pagar al fisco por ese ingreso en el papel.

Su propuesta, sin embargo, difícilmente pasará. Se trata de una jugada política.

Los republicanos, consistentes en su idea de no subir impuestos, votarán en bloque contra la propuesta de Biden.

Y los demócratas necesitan unanimidad para pasarla (por el procedimiento conocido aquí como ‘reconciliación presupuestal’, que sólo exige la mitad más uno de los votos en el Senado), y esa unanimidad no existe en los senadores del partido gobernante.

Se trata, en el fondo, de un guiño político a los sindicatos, a los universitarios, a los jóvenes y progresistas del Partido Demócrata que se han sentido decepcionados por la falta de concreción de las reformas sociales por las cuales lucharon.

Biden habrá hecho el esfuerzo, pero no se va a concretar por razones ajenas a su voluntad explícita.

El otro signo de la metamorfosis de Biden, plasmada en el Presupuesto, se da en el tema migratorio. Y también responde a una lógica electoral.

Su propuesta tiene un enfoque más policiaco que solidario.

Crecen los fondos asignados a mayores centros de detención y para la contratación de más agentes fronterizos.

En mayo se quita el Título 42, puesto por Trump con motivo de la pandemia, que le permitía al gobierno expulsar ipso facto a los solicitantes de asilo.

Muy bien, pero se tiene contemplado el envío de fuerzas militares a resguardar la frontera con México, ante un posible incremento de flujos migratorios del sur hacia Estados Unidos.

¿Quiere Biden expulsar migrantes?

La respuesta es no, pero la realidad 2022 se le impone y debe equilibrar.

Joseph Biden es católico e irlandés de origen. Pocas minorías sufrieron tanto en Estados Unidos como los católicos irlandeses (en México se recuerda la gesta del batallón de San Patricio).

Pero Biden también es político y éste es un año electoral.

Si da argumentos a los republicanos y a sus medios de comunicación para señalar, con fundamentos, que el gobierno ha perdido el control de su frontera sur por levantar el Título 42, los demócratas estarán liquidados en las elecciones de noviembre.

Lo mismo ocurrió con un presidente que no sabía del mundo pero conocía como pocos del tema fronterizo, y simpatizaba con los migrantes mexicanos: George W. Bush. Y su sucesor Obama, y su antecesor Clinton.

La política, en su ejercicio, impone limitaciones. Aunque a Biden se le pasó la mano.

Hay desencanto entre activistas por los derechos de los migrantes, por ese enfoque policiaco y por la exigua cantidad de recursos que se pretende destinar a Centroamérica.

Sostienen que el presupuesto de 987 millones de dólares solicitado por Biden para el año fiscal 2023, como parte de su compromiso de asignar 4 mil millones de dólares en cuatro años a Centroamérica, es una gota de agua en el océano.

Otra vez se impone el realismo: si hiciera una propuesta hipergenerosa, de miles de millones de dólares, las posibilidades reales de aprobación en el Congreso, con las divisiones internas demócratas (Joe Manchin) y la oposición republicana, son nulas en un año electoral.

Así es que la realidad ha puesto a Biden a la izquierda de Sanders en materia fiscal, y cerca de Trump en el terreno migratorio.

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