Trópicos

AMLO-Biden, pelotearon a gusto

Biden se ganó López Obrador cuando le aseguró que el trato será entre iguales. Vaya diferencia respecto a Donald Trump, quien siempre nos trató como subordinados.

El autor es periodista mexicano especializado en asuntos internacionales .

Se reestableció sin sobresaltos la primera reunión de alto nivel entre México y Estados Unidos de la era Biden. No obstante, sabemos que entre los dichos y los hechos hay mucho trecho, sobre todo cuando se trata de política internacional. Pero, en primera instancia alivia ver al presiente Andrés Manuel López Obrador dialogar con un homólogo sin parecidos a Donald Trump.

El tema central fue el migratorio. Ahí fue donde ambos mandatarios mostraron más preocupación. Y es que la movilidad de personas podría ser histórica en los próximos meses. Conforme se vaya generalizando la vacunación y paralelamente se comiencen a normalizar las actividades globales, al mismo tiempo, los flujos migratorios podrían aumentar dramáticamente. La pobreza y el desempleo mundial, provocados por los efectos devastadores de la pandemia por Covid-19, impactarán sin lugar a dudas.

Además, se debe asumir que hay nuevas acciones que los migrantes están desarrollando como método para ser más resilientes en su peligrosa aventura de llegar a Estados Unidos: transitar en caravanas y así intentar cruzar más de cuatro mil kilómetros que separan, por ejemplo, Centroamérica de Tijuana, un hecho que, aunque no es nuevo, sí es más concurrente.

Antes de la pandemia, el 12 de octubre de 2018, se originó la primera caravana, proveniente de Honduras. El 20 de octubre se formó otra más. El 29 y 31 de octubre dos más, desde San Salvador. Una quinta, el 9 de noviembre. Las medidas por parte del gobierno mexicano fueron redefinidas y ya no dejaron cruzar a los migrantes por territorio nacional.

La amenaza de Trump al gobierno de México fue implacable: o los frenas en la frontera sur, o habrá castigos económicos. Después llegó la pandemia y frenó todo, incluidas las caravanas migrantes… pero, ¿hasta cuándo? Por lo pronto, ambos gobiernos se comprometieron a impulsar el desarrollo de Centroamérica y del sur de nuestro país con una inversión de cuatro mil millones de dólares.

El presidente Andrés Manuel inició su primer año de gobierno a la par de un Donald Trump impositivo y amenazante; su segundo año de gobierno ante la devastadora pandemia; e inicia su tercero con un nuevo vecino, Joe Biden. Vicisitudes que van marcando, inevitablemente, los resultados de un gobierno. No me cabe la menor duda de que con el demócrata, y si AMLO asume una estrategia activa y multilateral, los dividendos serán mucho mejores.

Biden se ganó de manera contundente a Andrés Manuel López Obrador cuando le aseguró que el trato será entre iguales. Vaya diferencia respecto a Donald Trump, quien siempre nos trató como subordinados. De esta manera se dejan las puertas abiertas para definir mecanismos de integración, más que de imposición; y de cooperación, en lugar del impulso al unilateralismo.

Eso no quiere decir que dejará de ser una relación asimétrica. El peso geopolítico de Estados Unidos es mucho mayor que el nuestro, así como el tamaño de nuestras economías. No obstante, si México aprovecha las posibilidades que ofrece un acuerdo como el TMEC para detonar inversiones y empleo, incluso, la vecindad para orquestar mecanismos amplios de intercambios científicos y académicos, poco a poco los estragos que ha dejado la pandemia se podrían corregir durante la próxima década.

El cambio climático será un tema central en la agenda trilateral entre México, Estados Unidos y Canadá, para este asunto no cabe la retórica, sino las acciones. El compromiso en invertir importantes cantidades de dinero para renovar las industrias más contaminantes, es irreversible.

Aún no queda muy claro con cuánto y hasta dónde pretende el gobierno mexicano involucrarse en este tema. Sería un error no hacerlo pronto y decididamente. Mientras tanto queda claro que por ahora su apuesta se basa en refinar crudo a partir de energías no renovables, contaminantes y cada vez más escasas. Esperemos que pronto veamos un plan que permita transitar hacia las energías renovables y limpias, al menos en el mediano plazo.

Al respecto, México buscará tener una presencia importante. Pocas horas después de la reunión bilateral, la secretaria de Economía, Tatiana Clouthier, presentó a Alfredo González como el responsable de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, que compromete a 193 países a alcanzar 17 objetivos, entre ellos "garantizar el acceso universal a servicios de energía asequibles, fiables y modernos".

Para lograrlo, el compromiso es que, dentro de nueve años, se aumente "considerablemente la proporción de energía renovable en el conjunto de fuentes energéticas", así como "duplicar la tasa mundial de mejora de la eficiencia energética, ampliar la infraestructura y mejorar la tecnología". ¿Ya lo estamos haciendo? En definitiva, aún no. En abril habrá una reunión para tratar estos temas con Estados Unidos y México necesitará comprometerse con acciones contundentes. Para Biden, es un compromiso de campaña; para AMLO, no. Alguien tendrá que ceder.

La cooperación para compartir vacunas es una tarea aún pendiente. No hubo acuerdo. Queda claro que hasta que Estados Unidos inocule, al menos, a 70 por ciento de su población con las dosis necesarias, no entregará una sola inyección producida en su país a otra nación. México, mientras tanto, deberá de seguir tejiendo fino para comprar más y más vacunas, en este lento proceso a China, Rusia, India o Bruselas.

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