Trópicos

Fin del sexenio

López Obrador buscará aferrarse, ante los resultados obtenidos, a la narrativa de que el cambio estará por venir, por verse en los próximos sexenios.

Estamos a 15 días para que inicie el último año de gobierno de López Obrador y con más fuerza comienzan a aflorar los claroscuros entre las promesas y los hechos, entre lo que quiso hacer de un país bajo una supuesta transformación, la cuarta, y una realidad que poco ha cambiado.

El presidente buscará aferrarse, ante los resultados obtenidos, a la narrativa de que el cambio estará por venir, por verse en los próximos sexenios, primero a través de Claudia Sheinbaum, quien seguramente ya sabe qué hacer para seguir inamovibles las advertencias de su mentor. El dinero es un fuerte promotor del voto, sobre todo ahora que se regala de manera directa, bajo el eficiente eslogan de “primero los pobres”, un dinero que finalmente llega, nuevamente, a los empresarios, porque eso que regala no sirve para generar desarrollo, solo para comprar productos para la inmediatez, incluso lo recibe gente que no lo requiere, mala distribución y priorización.

El presidente se ha encargado de adelantar conscientemente el fin de su gobierno a partir de varios movimientos: la sucesión desde que, hace varios meses, comenzó a llamar “corcholatas” a sus aspirantes, y ponerlos a competir, aunque todo estaba definido desde hace al menos dos años, de que sería Claudia la sucesora; después comenzaron los simbolismos propagandísticos, como simular la entrega del bastón de mando de su movimiento político, mientras, paralelamente, se desató una estampida de deserciones de su gobierno, para buscar saltar a otros cargos de elección popular, los premios a las lealtades están en marcha; finalmente, ha comenzado a inaugurar obras inconclusas, con el fin de argumentar que su cambio llegó.

No se trata de escribir a partir de ideologías, se trata de hechos. Además, desde hace mucho la ideología se perdió en el presidente, después de sustraer a políticos de cualquier partido, con o sin ideas. Se propuso negociar gubernaturas por puestos diplomáticos, priorizando el pragmatismo por una corriente ideológica apegada a sus inicios como líder social.

En efecto, no vivimos una crisis económica, ni hay una desestabilización social, se ha reducido ‘algo’ la pobreza, pero acaso no es eso una obligación mínima de cualquier gobierno. Al contrario, aumentó la pobreza extrema, la inseguridad ha escalado a niveles insospechados, pues según estudios serios grupos criminales no solo incrementaron como nunca los niveles de homicidios dolosos, sino que se han expandido territorialmente.

Hablamos de izquierda o de derecha del presidente, cuando ha puesto a los militares a administrar todas sus obras y más… incluso las que ya estaban hechas. Darle el poder a las Fuerzas Armadas es lo más fácil, la pregunta es cuándo y cómo se lo quitarás. Sobre todo cuando se deja de lado la verdad, por ejemplo en el caso Ayotzinapa, o bien, la anómala liberación del exsecretario de la Defensa Nacional, Salvador Cienfuegos, quien el mismo presidente López Obrador celebró.

Debilitar la democracia ha sido una de las constantes en este sexenio al tratar de concentrar el poder. Elimina, golpea sistemáticamente o impone a incondicionales en instituciones clave para la democracia, que tienen como función equilibrar, ordenar, transparentar al Estado mexicano. Tal ha sido el caso del INAI, el INE, la SCJN, y el Poder Legislativo, entre otras más. En lugar de distinguirse por realmente transformarlas para bien de la sociedad, ha buscado el sometimiento o la desaparición, y se ha llevado a Palacio Nacional el mando absoluto, o bien apoyarse en las fuerzas castrenses y dejar en claro a quién tiene ahí, listo para actuar.

Todos los problemas han sido del pasado, según el inquilino de Palacio Nacional, sin permitirse una sola autocrítica, da por hecho el funcionamiento de sus megaobras, cuando éstas han multiplicado sus costos sin producir aún un solo peso de ganancia. Es decir, los mexicanos hemos tenido que poner más de la cuenta sin haber recibido ningún beneficio aún.

El autor es periodista mexicano especializado en asuntos internacionales.

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