'Halloween 2008: Trick-or-Treat'
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'Halloween 2008: Trick-or-Treat'

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'Halloween 2008: Trick-or-Treat'

16/01/2020
columnista
Alfonso Govela
Blockchain News

Hace once años, en la noche de Halloween, entre los monstruos de las hipotecas basura y los sustos de la crisis financiera de 2008, la economía digital recibió un dulce regalo.

Un seudónimo secreto publicó la solución a dos problemas fundamentales para el diseño del dinero digital: evitar el doble gasto y operar sin intermediarios. Con ello hizo posible un sistema de efectivo electrónico para pagos en línea, directo entre personas, sin necesidad de intermediación de una autoridad financiera.

El doble gasto es un riesgo del dinero digital porque su formato electrónico, a diferencia del efectivo, puede replicarse con total facilidad mediante copias de archivos idénticas al original.

Cuando pagamos en persona y con efectivo reducimos la incertidumbre y los riesgos de nuestras transacciones, pero la explosión del comercio electrónico en Internet introdujo una multitud de actores desconocidos e incrementó los costos de una intermediación necesaria para garantizar la confianza entre las partes.

Satoshi Nakamoto, el seudónimo secreto, propuso entonces un sistema para transacciones electrónicas independiente de la confianza.

Resolvió el doble gasto mediante una cadena de firmas digitales que trazan inequívocamente la propiedad y el pago de cada moneda digital conforme pasa de mano en mano. Propuso una red descentralizada de actores que construyen por consenso el registro compartido de todas las transacciones, lo validan con una prueba de trabajo criptográfico difícil de solucionar pero, a la vez, fácil de verificar, y reciben, en recompensa por su esfuerzo exitoso, una nueva moneda digital: Bitcoin.

Bitcoin es así un nuevo y robusto criptoactivo, o dinero digital y, a la vez, la recompensa que incentiva la construcción inmutable de la historia que valida todas las transacciones en el registro descentralizado que le da sustento: Blockchain.

Dos paradojas se derivaron inmediatamente de este evento.

Si la eficacia del dinero para representar la abstracción última del valor lo llevó a ser considerado el valor último, su representación criptográfica nos permite ahora materializar como activos digitales cualquier tipo de valor: financiero o no financiero, tangible o intangible. Recuperamos así la posibilidad de crear mercados de múltiples valores.

Si la solución de Nakamoto evita depender de la confianza en las interacciones individuales, su agregación en un registro inmutable de todas las transacciones representa la confianza total de los miembros de la red. Recuperamos entonces la posibilidad de crear entornos de confianza.

El Treat, o dulce, de ese Halloween fue Bitcoin, el primer dinero digital que detonó el surgimiento de las criptomonedas. Atrás de ella, Blockchain, la tecnología que la hizo posible, permite nuevos entornos descentralizados de confianza, donde múltiples valores pueden ser registrados e intercambiados en una Internet de Valor para conformar nuevas economías digitales con innovadoras formas de gobernanza y consenso entre desconocidos.

El Trick, o verdadero impacto de esta historia fue abrir una nueva Caja de Pandora: la construcción descentralizada de confianza por consenso.

Sus oportunidades apenas comienzan. Su relato aquí continuará.

Nakamoto, S. (2008). “Bitcoin: A Peer-to-Peer Electronic Cash System”.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.