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Theremin: 100 años de un sonido poco terrenal

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Theremin: 100 años de un sonido poco terrenal

18/09/2020
columnista
Glenda Castillo
Miscelánea de Arte y Cultura

En la peculiar atmósfera de las antiguas películas de cine negro y ciencia ficción, destaca el sonido que enfatiza su extrañeza, se trata de un sonido a veces etéreo, otras escalofriante, pero siempre poco terrenal; la narración -visual y oral- del sueño del Dr. Edwards en Spellbound (1945) de Alfred Hitchcock no sería la misma sin él, tampoco lo serían los visitantes de It Came from Outer Space (1953) y de The Day the Earth Stood Still (1951). El singular sonido proviene del Theremin, instrumento que a través de sus ondas provoca la sensación de extrañeza, de lo fantasmagórico y lo amenazador.

Al Theremin se le conoce como el padre de los instrumentos electrónicos, lo desarrolló el físico y violonchelista ruso Lev Sergeyevich Termen (1896-1993), posteriormente solo León Theremin; el científico realizó estudios y desarrollos en torno a dispositivos que generan campos magnéticos para detectar señales y/o la presencia de objetos cercanos sin necesidad de entrar en contacto físico directo con ellos (sensores de proximidad), cuando detectan alguno el campo muestra alteraciones.

Algunas biografías indican que León estaba en búsqueda de un mecanismo electrónico para medir la densidad de los gases, otras que desarrollaba -a petición de su gobierno- un sensor de alarma contra intrusos, en ambos casos, en algún punto León descubrió que podía aprovechar los mismos principios para producir sonidos musicales. Sobre el origen, el propio inventor dijo en entrevista a la musicóloga Olivia Mattis: “la idea me vino por primera vez justo después de nuestra Revolución, al comienzo del estado bolchevique. Quería inventar algún tipo de instrumento que no funcionara mecánicamente”.

Theremin presentó su invento musical en 1920, dos años después realizó una presentación formal para Lenin, quien le pidió recorrer la Unión Soviética para promoverlo y con él, la electrificación del país. Sin duda resultaba un aparato interesante, hasta hoy lo es: como espectador solo se aprecia una caja con dos antenas a cada lado y al intérprete que mueve las manos en el aire, alrededor de las antenas, para reproducir el sonido. Es casi un acto de magia, nunca se toca físicamente el aparato.

Pese a las giras de promoción y su pronta comercialización por la marca RCA, el Theremin no se popularizó (cabe mencionar que era caro para la época), pero sí despertó el interés de músicos que se convirtieron en sus mejores intérpretes -además del propio León-, como Clara Rockmore, Lucie Bigelow Rosen y Samuel J. Hoffman, entre otros. El sonido trémulo e inquietante se aprovechó décadas después en el cine y en varios géneros musicales como el lounge exótico de Juan García Esquivel y el rock poderoso de Led Zeppelin.

Este año el Theremin cumple un siglo de vida, en festejo compartimos la presentación de la joven alemana Carolina Eyck, quien en un concierto para la Radio Pública de Estados Unidos también explica el funcionamiento de este instrumento: https://www.youtube.com/watch?v=SA09W7orJCE&feature=youtu.be

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.