Cuatro Ciénegas: oasis bajo amenaza
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Cuatro Ciénegas: oasis bajo amenaza

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Cuatro Ciénegas: oasis bajo amenaza

16/08/2019

Este lugar es una singularidad en el paisaje mexicano, además de admirable, su microbiodiversidad es un gran banco de información biológica sobre el origen de la vida. El sitio ha sobrevivido por años a glaciaciones, extinciones masivas y hasta el levantamiento de las sierras que lo rodean, sin embargo, hoy está a punto de colapsar.

Hace cientos de millones de años, las tierras secas del planeta se unieron en un supercontinente llamado Pangea. Otros muchos millones de años después, ese enorme bloque de tierra se dividió de nuevo; fue en Cuatro Ciénegas, Coahuila, donde se abrió la gran grieta que dio origen a los actuales continentes, el evento geológico que cambió la historia de la vida en el planeta.

Cuatro Ciénegas se ubica al norte de México, en la región central del estado de Coahuila, es un pequeño valle en medio del desierto, rodeado de altas montañas; en el sitio abundan los paisajes increíbles, de contrastes entre suelos blanquecinos y los intensos azules y verdes del agua nítida de sus pozas. Aquí habitan más de 1000 especies de plantas y animales, casi 80 endémicas, pero son los microorganismos los que hacen de Cuatro Ciénegas el lugar más diverso del planeta.

La doctora Valeria Souza del Instituto de Ecología de la UNAM, se ha dedicado a estudiar el valle, sobre todo los estromatolitos que habitan las pozas, seres que nos ayudan a entender el origen de la vida en la Tierra. Los estromatolitos, también conocidos como camas de piedra o piedras vivientes, son comunidades de microorganismos unicelulares que con el tiempo adquieren formas rocosas verticales parecidas a los hongos. Estas comunidades producen oxígeno, lo que posibilitó la vida hace millones de años –cuando abundaron en la Tierra–, de acuerdo con Souza “ahí están las criaturas que hicieron al planeta azul, antes probablemente era rojo o anaranjado porque la atmósfera no tenía oxígeno, empezaron a echar burbuja por burbuja el oxígeno de la atmósfera y eso fue lo que nos hizo un planeta diferente”, son pues “la primera señal de vida en este planeta”.

Cuatro Ciénegas preserva tanta información que Valeria Souza reconoce el lugar como la memoria genética de los eventos ambientales que sucedieron a lo largo de estos millones de años, lo que lo hace un sitio biológico importante para el mundo, pues aunque hay estromatolitos en otros puntos del planeta (sin ir más lejos, también tenemos en Quintana Roo), Cuatro Ciénegas es el de mayor número y diversidad viva que se conoce.

La permanencia exitosa de estos microorganismos en sus pozas por millones de años, dependió y depende del valle que es un entorno muy frágil, ahí llueve poco, el agua de las pozas proviene de los mantos acuíferos y esta se mantiene también como hace millones de años: pobre en nutrientes, pero rica en azufre y minerales, tal como cuando surgieron los estromatolitos, “Cuatro Ciénegas no fue tapado por el suelo como todos los otros lugares del mundo, no fue invadido por las plantas, no fue invadido ni siquiera por las bacterias humanas que están en todos lados”, explica Valeria, no obstante dos décadas de actividad humana bastaron para poner el sitio en riesgo.

Ya desde hace varios años se denunció una alarmante pérdida de pozas por sobreextracción de los mantos acuíferos e inadecuadas prácticas de agricultura y ganadería: si las pozas se desecan, los estromatolitos –y el resto de las especies que las habitan– no tienen oportunidad de vivir. Este gran laboratorio natural que nos permite estudiar el papel de los microorganismos en el cambio climático, el desarrollo de nuevos antibióticos y el futuro de la vida en la tierra, entre otros temas, requiere de cierto equilibrio, al respecto científicos involucrados en su estudio poseen propuestas y emprenden acciones en materia de ecoturismo y producción agropecuaria sostenibles para su preservación. Sin embargo, en los últimos meses investigadores, activistas y hasta instituciones han sumado a la denuncia el llamado urgente a protegerlo, pues Cuatro Ciénegas está a punto del colapso, si no se hace algo pronto, México perderá este oasis que resguarda la historia de la vida en la Tierra, imprescindible si queremos saber cómo llegamos aquí.

Para saber más:

Cuatro Ciénegas, documental de David Jaramillo (fotoperiodista mexicano), Valeria Souza y Luis E. Eguiarte (investigadores)

Cuatro Ciénegas: el lugar que guarda la historia de la vida http://web.ecologia.unam.mx/oikos3.0/index.php/todos-los-numeros/articulos-anteriores/348-cuatro-cienegas

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.