Un 'Tri' que no rogará
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Un 'Tri' que no rogará

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Un 'Tri' que no rogará

15/02/2019
Actualización 14/02/2019 - 11:31

Tiene razón Gerardo Martino en que a ningún jugador se le necesita convencer o motivar para vestir la camiseta de la Selección Nacional; no hacen falta palabras de aliento ni promesas para ser parte de un grupo muy selecto que tiene el privilegio de representar deportivamente al país donde naciste o elegiste.

Del otro lado siempre he creído que las convocatorias son como las llamadas a misa: asiste quien quiere y no hay ninguna obligación de por medio.

El problema es la cuota de sensibilidad que se le agrega a la negativa de un jugador. Carlos Vela, por ejemplo, quien rechazó jugar Mundiales y Juegos Olímpicos. Sin importar la razón: berrinche desinterés o enojo, si tenía o no razón, si se equivocó o no, son valoraciones muy personales. Al jugador no hay que convencerlo hay que respetarlo y no rogarle.

Esto de Martino viene porque en conferencia de prensa se le preguntó específicamente por Javier Hernández quien ha estado ausente desde el Mundial de Rusia y con muchas versiones alrededor.

Venga de donde venga esta postura, personal o institucional, el mensaje está claro en cuanto a los tratos preferenciales, lo cual me parece perfecto.

Pero en la ecuación también cabe la calidad del goleador histórico del Tri y lo que aún tiene que aportar más allá de que su presente futbolístico no sea el mejor. Hablamos de una posición para el futbolista mexicano que los entrenadores y directivos le han dado trato de especie en extinción debido a la sobre población de dizque refuerzos extranjeros.

Javier Hernández no es indispensable, lo sabemos usted y yo, incluso él mismo, pero siendo realistas la cuota de gol que aporta estando bien o mal siempre ha sido considerable.

Poniéndonos románticos, ningún seleccionado o jugador de equipo merecería trato especial por tratarse de eso precisamente: un equipo, pero la realidad indica todo lo contrario, y lo sabe el mismo Martino porque lo vivió con Messi o el mismo Mascherano, de tal forma que esto seguro encontrarán la vía de comunicación adecuada para volver a caminar por la misma ruta.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.