No es mago ni nana, es un entrenador de futbol...
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No es mago ni nana, es un entrenador de futbol...

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No es mago ni nana, es un entrenador de futbol...

08/01/2019

Nada sencillo encontrar consenso cuando se trata del director técnico de la Selección Mexicana de futbol. Por estilo, maneras de pensar, formas de expresarse, carta curricular y hasta por desconocimiento. Pero Gerardo Martino lo ha conseguido, su capacidad y trayectoria le abren las puertas a un futbol al que le sigue gustando soñar por más amargos amaneceres que ha experimentado. Un futbol al que le sobra entusiasmo pero le ha faltado calidad en momentos importantes. Un futbol extraño que lo tiene casi todo pero que intenta más de lo que consigue. Y es ahí donde está la gran zanja, en la manera de buscarlo, en sus métodos, en la forma de trabajar, y no hablo necesariamente del campo de futbol, una vez que empiece a rodar la pelota de manera formal, el mismo Martino encontrará los verdaderos desafíos que tiene el futbol mexicano.

De entrada dice más lo que a la gente le gusta escuchar, lo que es políticamente correcto; adereza su discurso que de por sí es de fácil aceptación, pero lo importante será lo que piense de puertas para dentro; lo que imagine y planee para mejorar y para sacar al Tri de la medianía en la que ha vivido los últimos 25 años, ese mismo tiempo en el que el mismo Martino resalta la “evolución” del la Selección Mexicana, una que no es real, una que con resultados demuestra que el camino termina en el mismo sitio cuando se trata de Selección Mayor.

Pero Gerardo Martino no es quien porta la varita mágica que cambiará la historia del futbol mexicano. Tampoco es aquel que desperdició dos veces a Lionel Messi, como algunos lo establecen. No es encantador de serpientes ni viene para jugar el papel de “nana” con sus dirigidos. Tengámoslo claro: Gerardo Martino es un entrenador de futbol con mucho talento, pero al final volvemos a la misma reflexión de siempre: no depende de sí mismo ni de sus diagramas ni sus pensamientos, depende de la capacidad o incapacidad del futbolista mexicano.

Y digo esto porque cada inicio de proceso (con excepción del anterior con Juan Carlos Osorio), se recicla la ilusión basada en quien dirige más que en lo que tiene disponible.

El gran reto de Martino es sacar lo mejor del futbolista mexicano más allá de las reflexiones básicas y elementales.

Gerardo Martino es una gran opción para el Tri. La impresión de entrada es muy grata, ahora a desear que la salida sea, si no igual, al menos mucho mejor que la de sus antecesores, eso hablaría de una gestión seria y exitosa.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.