No es la fama ni el dinero
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No es la fama ni el dinero

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No es la fama ni el dinero

05/06/2019

Iniciemos con lo básico: nada está por encima de la familia y el valor de las fechas, eventos y momentos los decide cada quien.

Dicho esto no hay ni habría espacio para el debate sobre la ausencia de Javier Hernández en la Selección Nacional y quienes piensen diferente, igualmente se respeta pero, repito, no hay capacidad para debatir ya que los valores son muy personales, además no es ni será el primer caso así que vayamos guardando el látigo para flagelarnos y mejor echemos a andar la memoria, esa misma que nos indica que en el pasado, los que en su momento eran líderes y figuras también dijeron “no gracias”, y se ausentaron o de plano abandonaron al equipo en medio de la competencia.

Mucho ruido en el entorno y ahora las declaraciones de Javier Hernández estableciendo que tiene “todo el dinero que la gente puede soñar” y “la fama que todo mundo quisiera”. Extrañas, muy extrañas viniendo de él que sabe perfectamente que no se trata de ser millonario ni de evaluar tus conquistas deportivas analizando tu estado de cuenta; tampoco del número de portadas alcanzadas, o de cuantos likes o retuits generas.

Entiende perfectamente que no todos soñamos lo mismo y que las “cosas chingonas” que cada quien imagina pueden ser diametralmente opuestas a las de otras personas.

Lo domina, por lo mismo en esa misma entrevista hace una seña para entrecomillar cuando utiliza la palabra “fama” tratando de explicar que los supuestos conceptos modelo de la vida, él ya los había alcanzado y que luego entonces buscaba seguir trascendiendo en la medida de sus objetivos y no los de nadie más.

A Javier hay que admirarlo porque ciertamente es un futbolista de excepción en nuestro país, que ha logrado trascender a nivel internacional más allá de lo que implica su marca histórica de goles.

Sabe perfectamente que no es el dinero ni la fama, que son sus constantes retos y su espíritu de trascendencia lo que motiva e inspira a quienes vienen detrás. Por lo mismo establezco que trató de explicar, porque ciertamente no lo logró todo y dejó sus palabras expuestas a la interpretación, por lo que agradezco a Fernando Schwartz, quien realizó la entrevista el favor de la aclaración.

Total que entre lesiones y decisiones personales, Gerardo Martino va trabajando con lo que puede más que con lo que quiere de cara a Copa Oro, un torneo que debe cambiar su periodicidad, la cantidad de equipos y temas que tienen que ver con organización y logística.

Queda esa tarea pendiente para un torneo que busca continuamente cómo sobrevivir y que sin el aderezo extra de Copa Confederaciones, representa poco e inspira menos.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.