Ni borrachos ni bultos
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Ni borrachos ni bultos

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Ni borrachos ni bultos

13/09/2019

Recibida la versión de Miguel Layún y Gerardo Torrado, director de Selecciones Nacionales, nos queda muy claro que los jugadores no violaron el reglamento: era su tiempo libre y volvieron a la hora pactada.

Si hicieron bien o mal, si fue o no prudente basado en los antecedentes, pasa por un juicio personal, lo que me parece irresponsable es opinar con una fotografía que para la mayoría sugiere mucho, pero significa nada.

Señalar, calificar y acusar es la ruta más cómoda, la más sencilla; la que no requiere del mínimo esfuerzo de pensamiento o reflexión.

Es triste pero real que en estos tiempos quien no polariza no vende. Quien no recarga su opinión en un extremo parece no ser tomado en cuenta, pero no todo tiene ni debe ser absoluto.

Ni borrachos ni santos; ni bultos ni figuras mundiales; y sirva esto para establecer el punto de partida en el análisis de la goleada recibida ante Argentina.

Si bien no determina nada en el futuro de la Selección Nacional, no podemos ser tan huecos y calificar esto como un simple “accidente” ya que de estos hemos tenido bastantes en los últimos años. Y ¿por qué me niego a tomarlo de esa manera? Porque no podemos aspirar al primer mundo futbolístico cuando en las pruebas de consideración quedamos siempre en el mismo sitio, y hablo de partidos amistosos así como en competencias internacionales, y quienes se escudan en estos “accidentes” argumentado que a Brasil lo golearon en su casa, que Alemania quedo eliminado en la primera ronda o que Italia no calificó al Mundial, les recuerdo que estos equipos ya trascendieron de manera significativa.

De tal forma resulta comodina y engañosa la postura; mejor evaluemos, analicemos. Saquemos las conclusiones debidas para poder mejorar en el futuro.

Comparemos nuestras derrotas cuando nuestras victorias también sean equiparables.

Mal de muchos…

¡He dicho!

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.