Mundial de Clubes, escenario de fracaso
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Mundial de Clubes, escenario de fracaso

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Mundial de Clubes, escenario de fracaso

12/12/2018

Consistencia sí, trascendencia no. Así podemos resumir la participación de los equipos mexicanos en el Mundial de Clubes.

Salvo en 2005 con el Saprissa, de Costa Rica, el Mundial de Clubes ha recibido puros equipos mexicanos como representantes de Concacaf; sin embargo, sólo se han alcanzado tres terceros lugares: Necaxa en el año 2000, Monterrey en 2012 y Pachuca en 2017.

De ahí en fuera, de tristes y lamentables, a mediocres representaciones.

Entiendo la distancia con los participantes de Europa; perder compitiendo con Conmebol puede estar también en el presupuesto, el problema es que los grandes fracasos se han gestado sin tener a los clubes de dichas zonas como rivales.

A México le hace falta un actuación trascendente: jugando bien y peleando hasta el partido final, escenario que hasta hoy, muy lejos ha estado.

Con Guadalajara como nuevo aspirante mexicano, la historia tiene pocas posibilidades de ser modificada: su plantel y estado actual nos obligan a pensarlo así.

Chivas tiene tiempo jugando mal y estando por debajo de las expectativas, sus tres torneos consecutivos sin calificar y sus raquíticas 12 victorias en 51 partidos de Liga dicen bastante de lo que ha sido el equipo en los último años. A esto habría que sumarle los constantes movimientos a nivel directivo y, por si fuera poco, que Chivas hace tiempo no posee un jugador estrella, uno que sea capaz de cambiar dramáticamente el rumbo de los partidos, un seleccionado nacional incuestionable, y ni siquiera Rodolfo Pizarro, vendido a Monterrey recientemente, se acercaba a tales consideraciones.

A este equipo le hace falta estabilidad para encontrar la calidad y los resultados que su historia le demanda, y hoy, a pesar de las serias dudas que existen en torneo a las posibilidades de trascender, Chivas enfrenta su primer partido en el Mundial de Clubes, un escenario importante, una ventana al mundo, una en la que han visto al futbol mexicano tropezar una y otra vez.

Ojalá que esta vez sea distinto, aunque existen razones de peso para dudarlo.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.