Martino y su sello
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Martino y su sello

18/06/2019

Restémosle importancia al torneo, al rival, a las condiciones, al campo, y a cualquier factor externo para poder resaltar los valores del equipo que dirige Gerardo Martino.

Entiendo que el ejercicio se vuelve complejo cuando el rival es infinitamente más débil y no tiene ninguna posibilidad de competir; también cuando se juega como local con el apoyo del público, pero hay dos cosas que verdaderamente debemos destacar de Gerardo Martino y su equipo: seriedad y sobriedad.

No ha sido fácil el inicio del proceso, ya que la Selección mexicana arrastra conflictos de la administración anterior acentuados con la actual; tienen que ver con lo administrativo y las formas de comunicación; es decir, fondo y forma.

Todo esto salpicó a Gerardo Martino, que aún así guardó la compostura sin jugar el papel de víctima ni rehén. Todo lo contrario: se enteró, negoció, manejó y ordenó, todo bajo sus parámetros y límites, los cuales incluyen no rogarle nunca a ningún jugador sin la necesidad de asumir un rol dictatorial. Implicó también sentar las bases de comunicación y respeto desde el principio, y el claro ejemplo es lo que sucedió con Jesús Tecatito Corona. A esto le sumamos lesiones, negativas y casos especiales.

Fácil no ha sido; aún así, Gerardo Martino sigue mostrando su lado más sobrio. Y esto tiene que ver con el sello del equipo, y no hablo del perfil táctico sino de la manera de jugar al futbol y de encarar los partidos.

México comenzó su participación en la Copa Oro como el candidato que es: goleando y gustando. Y a pesar de las enormes carencias y debilidades de su oponente, no hubo lujos ni excesos, sólo futbol y ganas de jugar mejor.

Fue un equipo serio y sobrio, tal como lo es su entrenador, cosa que en estos tiempos y con el poco trabajo realizado, se convierten en dos valores muy importantes.

La medición del potencial futbolístico del equipo llegará más adelante con otra clase de rivales y en otras canchas, y aunque nada de lo que se juegue en Copa Oro nos servirá como parámetro, la idea del torneo es ganar cosas más importantes que un adorno para la vitrina.

¡He dicho!

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.