Houston... tuvimos a Memo
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Houston... tuvimos a Memo

02/07/2019

Dependerá mucho de la época que te tocó vivir para decidir, pero formar parte del debate debe ser sin duda un privilegio enorme: ¿es o no Guillermo Ochoa el mejor portero en la historia del futbol mexicano?

Menuda discusión en la que la pasión ni la identificación por ciertos colores es bienvenida.

Guillermo Ochoa cambió la historia, otra vez. Como aquella tarde del 17 de julio del 2014 en el Castelao de Fortaleza, Brasil, donde ahogó el grito de gol brasileño en más de una ocasión. Como esa y muchas otras ocasiones en que su figura crece como la de ningún otro futbolista.

Tan grande aquella tarde como todas las voces que recriminaban su presencia en la Selección por ser suplente en el Málaga, también cuando en el Ajacció recibía de dos a tres sin importar que detuviera de cinco a seis, incluso hay quienes cuestionan sus llamados por jugar en una Liga que no es de las más importantes de Europa. Cuestionado incluso por su club de origen, el América.

Dos Mundiales en la banca y dos como titular: Brasil 2014 y Rusia 2018. En los dos, el jugador más importante de México, al menos el más constante, el que en momentos de gran apremio estuvo ahí para mantener viva la esperanza.

No es al calor de una noche, una atajada extraordinaria o una actuación heroica lo que coloque a Ochoa en esta posición, es la sumatoria de varias, el análisis de una carrera europea obstaculizada por un pasaporte. Es el continuo espíritu de perseverancia renunciando a la comodidad que ofrece en términos de reconocimiento y salario nuestra Liga o la MLS.

Cada uno tendrá por estilo, época o simple gusto a Jorge Campos, Oswaldo Sánchez, Antonio Carbajal, Pablo Larios, Ignacio Calderón, Óscar Pérez y algunos otros que figuraron en décadas anteriores, lo que resulta injusto es ni siquiera considerarlo en el selecto grupo.

No hay prisa para llegar a la conclusión y quizá nunca llegue el momento indicado, pero en lo que a Copas del Mundo se refiere, me cuesta trabajo encontrar un jugador tan determinante como él, al menos en los dos anteriores.

¡He dicho!

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.