El deporte blanco en el hoyo negro
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El deporte blanco en el hoyo negro

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El deporte blanco en el hoyo negro

12/07/2019

Son cada vez más y mejores los esfuerzos de la iniciativa privada por levantar el tenis en nuestro país, pero solo a nivel de organización. Muchas empresas han visto en el deporte blanco una enorme oportunidad para hacer crecer su marca y otorgarle a la gente un espectáculo deportivo de alto nivel.

Alejandro Burillo fue uno de los primeros en expandir la visión y junto a Raúl Zurutuza establecieron el Abierto Mexicano como la bandera internacional del tenis en México. Claro está que este evento se venía desarrollando desde hace mucho años en el Club Alemán de la Ciudad de México, en el que tuve la fortuna de ver como el austriaco Thomas Muster se convertía en el número uno del mundo tras ganar el torneo; luego fue en Monterrey y ahora en Los Cabos, torneos que van ganando terreno en el ámbito internacional.

Y me da gusto que cada vez tengamos más empresarios dispuestos a invertir por el crecimiento comercial del tenis, lo que no logro entender es cómo con tanto dinero alrededor, con tantas canchas en el país, con tanta gente que lo practica, cómo demonios no tenemos un solo tenista, ¡uno solo! Y conste que no hablo de un top ten del mundo, pero al menos uno que logre siquiera participar en torneos importantes.

Resulta increíble que nuestro mejor representante, Manuel Sánchez, sea el numero 507 del mundo, y que cuando hablamos de tenistas exitosos recientes tengamos que acudir al recuerdo de Leonardo Lavalle o Enrique 'La Araña' Herrera, último mexicano en colarse dentro de los primeros 50 del mundo.

Estamos hablando de casi 30 años en los que México no ha logrado producir un solo tenista.

No es ni debería ser un tema menor ya que en ese lapso hemos tenido representaciones de clase mundial en disciplinas como halterofilia, ciclismo, atletismo, boxeo, remo, gimnasia, tae kwon do, caminata y ya no digamos clavados. Y si le seguimos buscando, encontraremos al menos 15 o 20 disciplinas más donde hemos logrado destacar internacionalmente.

Me resulta verdaderamente asombroso, por no decir patético, que en casi tres décadas sigamos esperando un solo tenista en la rama varonil que logre destacar a nivel internacional. Y no hablo de un chispazo, sino de una carrera sostenida.

¿Dónde está la Federación de Tenis, qué ha hecho en todo este tiempo?

Hay demasiadas preguntas que tristemente encuentran respuestas absurdas, o simple y sencillamente no las encuentran.

Una tristeza que el deporte blanco en nuestro país habite en un hoyo negro.

¡He dicho!

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.